Dentro del reporte “Territorialización VIH, VHC y Sífilis 2013 – 2018 y 2019-2022 Tlaxcala”, publicado por el Gobierno de México en coordinación con la Secretaría de Salud, se hacen observaciones bastante alarmantes respecto a su prevalencia.

Ya que en el apartado donde se muestra la incidencia por cada 100 mil habitantes del VIH, dentro del periodo 2013 – 2018 el estado de Tlaxcala ocupó el onceavo lugar a nivel nacional y en el periodo referente a 2019- 2022 el estado ocupó el veinteavo lugar.

Mientras que al hablar de VHC en el territorio nacional en periodo 2013 – 2018, el estado ocupó el lugar número 26 en incidencia y en el periodo 2019 – 2022 Tlaxcala ocupó el lugar 28 en este sentido.

Por otro lado, al hablar de sífilis adquirida el estado de Tlaxcala durante el periodo 2013 – 2018 ocupó el doceavo lugar de incidencia, mientras que en el período 2019 -2022 ocupó el lugar 25 en incidencia.

A pesar de que estas cifras pudieran parecer positivas a causa de su reducción entre un periodo y otro, lo cierto es que también existen reportes más actuales como el presentado durante el segundo trimestre de 2025, donde el estado de Tlaxcala reportó la existencia de tres mujeres que se encontraban en gestación de un embarazo y que eran portadoras del virus de inmunodeficiencia humana, lo cual demuestra que por pequeñas que sean las cifras, su impacto resulta cada vez mayor al presentarse en etapas sumamente tempranas de la vida.
Con este panorama se demuestra que ya no resulta suficiente con promover campañas respecto al uso correcto del anticonceptivo, es necesario procurar que una mujer gestante y los infantes tengan las herramientas necesarias para cuidar su salud y detectar los cambios que puede producir este tipo de padecimientos, lo cual asegura una prevención completa en toda etapa de la vida.

Y es que a pesar de que un día como hoy, pero de 1981, se reconoció formalmente la epidemia de SIDA por parte de un colectivo médico en San Francisco, California, lo cierto es que las personas que padecen algún tipo de enfermedad de transmisión sexual continúan invisibilizadas y estigmatizadas debido a sus circunstancias de vida.

El que estas personas formen parte de la sociedad de una manera consciente y solidaria para el resto de sus integrantes es vital para asegurar un entorno igualitario, pues como se mostró con el panorama expuesto, muchas veces contraer este tipo de padecimientos ni siquiera es su responsabilidad y es tarea de todos asegurar la prevención y erradicación de este tipo de enfermedades.

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