El morenovallismo debería aceitar su estructura, apretar las tuercas a su estrategia político-electoral y empezar una campaña de unidad y operación cicatriz si no quiere que en el 2018 se le compliquen las cosas.
Porque independientemente de quien sea su candidato o candidata al gobierno del estado la guerra electoral que le espera no será en medio de un lecho de rosas.
Al contrario, aún falta un buen tramo para que los partidos de oposición, sus líderes y sus posibles candidatos decidan sumar o no fuerzas para dar la batalla frontal al grupo que actualmente controla el estado.
Porque el escenario de cara a la elección que viene, en la que habrá cambio de presidente del país, de gobernadores, de diputados locales y federales, así como de presidentes municipales, se antoja muy complicado.
Y complicado, sobre todo, porque Morena empezó ya a tomar el liderazgo de la izquierda encabezado por su dirigente nacional, Andrés Manuel López Obrador.
Ta sólo en Puebla, los operadores del peje parece que van en caballo de hacienda porque ya empezaron a dirimir, disipar y solucionar sus diferencias, lo que les permitirá tomar acuerdos.
Acuerdos, por cierto, que toman fuerza por sus coincidencias, las cuales giran en torno a las candidaturas, a la lucha político-electoral en Puebla y al control de Morena.
La nueva izquierda en Puebla, y no precisamente la del PRD sino la de Morena, ya empezó a tomar forma y a dar de qué hablar.
Ayer ya vimos hablar en una misma mesa al dirigente estatal de Morena, Gabriel Biestro Medinilla; a su diputado federal Rodrigo Abdala Dartigues y al presidente municipal de San Pedro Cholula, José Juan Espinosa Torres.
Se dice que por fin las diferencias entre estos connotados morenistas por fin quedaron en el pasado y ahora están dispuestos a hacer equipo para continuar haciendo campaña, perdón, haciendo gestión abanderados por el tema del agua.
Y es que no hay duda que el haber adoptado el reclamo de “no a la privatización del agua” les ha dejado los discípulos del peje grandes dividendos entre la gente.
El más beneficiado, por supuesto, ha sido el edil cholulteca.
Lo cierto es que los pejistas ya acordaron continuar dando tumbos y palos al gobierno local y al omiso y gris Congreso que encabeza el risible diputado panista Jorge Aguilar Chedraui.
La intención de Morena en Puebla no es otra que organizar e impulsar una megacoalición de izquierda que haga frente al PAN morenovellista en 2018, sea quien fuese su candidato o candidata.
Y si en ese sentido analizamos la situación actual de resto de la izquierda en Puebla, a los pejistas no les va a costar ningún trabajo adherirla a su causa.
Porque el PRD poblano está encabezado por Socorro Quezada Tiempo, subordinada del senador, “nuevo pejista”, Luis Miguel Barbosa Huerta, así como una de sus más grandes corrientes, la del FIP, está representada por Eric Cotoñeto Carmona, vasallo del mismo legislador.
El PT, representado por el diputado local Mariano Hernández Reyes; y el regidor Zeferino Martínez Rodríguez, es un partido que se deja llevar por la corriente política que más beneficie sus bolsillos.
Y en una de esas hasta el PRI le hace el caldo gordo a los de Morena; cosa que se ve complicada por el presidente Enrique Peña Nieto (EPN), que también depende del resultado de la elección en el Estado de México pero que tampoco está descartada.
Y es que con tal de tumbar del poder al morenovallismo ahora la megacoalición que en el 2010 armó Rafael Moreno Valle Rosas, ex gobernador del estado, se podría repetir y reeditar nuevamente en 2018 pero ahora en su contra.
Por eso me parece que el PAN morenovallista tiene que dejar atrás el exceso de confianza y la soberbia; de lo contrario le van a ganar terreno.
Los panistas deben mostrar ya unidad en torno a su partido, sensibilidad, apertura y madurez política.
La lucha en el 2018, se sigue pensando, estará entre el PAN morenovallista y Morena.
Y los priistas, aunque se tomen una o 100 selfies con Fernando Manzanilla Prieto, u otra aparente ave de salvación, se me hace que no les va a alcanzar.
Mucho menos si el delgado del IMSS en Puebla, Enrique Doger Guerrero, no es el candidato al gobierno.
Ya lo verán.
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