El ex presidente municipal panista de Puebla Luis Paredes Moctezuma está desatado porque desde su autoexilio, luego de haber sido edil, juró venganza y hoy la está cobrando.

Y vaya que es oportuno y hace daño.

Y es que si algo caracteriza al panista es su tino para poder leer entre líneas los tiempos, los mensajes y los intereses políticos que se juegan en Puebla.

Porque digan lo que digan Luis Paredes no tiene un pelo de tonto.

Muy al contrario, sabe jugarle al bueno y al malo, al personaje perverso de la película y al más sangriento de los rivales.

No por nada fue el terror del Yunque y del marinismo.

Siendo gobernador de la capital en Puebla, siempre polémico en sus decisiones, demostró capacidad y visión para la administración pública.

Por supuesto tampoco fue perfecto porque tuvo muchos errores.

Porque Paredes también perdió la cabeza cuando asumió el poder y se dejó llevar por el canto de sus sirenas.

Sin embargo, entre muchas otras cosas tuvo la idea de convertir al municipio más importante de Puebla en una ciudad modelo, o al menos dejar los cimientos.

Paredes heredó, por ejemplo, el paso a desnivel Juárez-Serdán y la primera parada del metrobús, el cual según sus cálculos circularía por la ciudad en el futuro, y al final así resultó.

El panista estuvo en los cuernos de la luna al ser alcalde, incluso se enfrentó al marinismo y a un PRI poderoso, administrado por aquel polémico grupo político.

A Luis Paredes lo tacharon de loco pero al final el tiempo le dio la razón.

Porque logró dar los primeros pasos del crecimiento y desarrollo de la ciudad, y eso nadie puede negarlo.

Por ello Luis Paredes, siendo francos, hizo lo que quiso en la capital.

De entrada ridiculizó al PRI cada que se lo  propuso.

Se enfrentó al Yunque y a quienes en ese entonces controlaban su partido y lo hostigaban.

Uno de ellos, por supuesto, fue Eduardo Rivera Pérez, quien se ensañó con Paredes cuando pudo.

La debacle al polémico ex edil, así como el poder, le llegó muy pronto.

Su propio partido lo expulsó de sus filas y lo linchó públicamente para tratar de aniquilarlo.

Lalo Rivera, insisto, fue uno de sus principales enemigos, de los más sangrientos y exterminadores, tal vez el más duro y temible.

Fue por ello que Luis optó por el autoexilio.

Sin embargo, el tiempo pasó y los astros se le acomodaron.

Al final ganó juicios legales, sobre sus cuentas públicas y su militancia panista, que le permitieron mantener sus derechos políticos y partidistas en Acción Nacional y a salvo de sus enemigos.

Enemigos que estaban dentro de su propio partido.

Enemigos a los que les juró venganza.

Enemigos, hay que decirlo, a los que hoy les cobra viejas facturas.

Así que el momento de Luis Paredes llegó y por eso sus travesuras.

Una de sus primeras y más mortíferas pilladas fue reventar la conferencia de prensa de Eduardo Rivera.

Paredes se presentó y le gritó de todo.

Le reprochó particularmente que le haya echado la maquinaria encima cuando estuvo en el poder.

Lo retó a un debate que Lalo Rivera rechazó.

Cosa, por cierto, muy rara.

Porque el ex dirigente panista debió tomarle la palabra para evitar críticas por una actitud incongruente.

Y es que lo mismo hizo recientemente Lalo cuando acudió al PAN estatal a refrendar su militancia.

En ese momento, al salir del comité directivo azul, reto públicamente a la secretaria general panista, Martha Erika Alonso, a un debate que hoy él mismo rechazó.

No entiendo cuál es el miedo.

O es temor a los malos actos del pasado.

Luis Paredes ganó ayer un round más a Eduardo Rivera.

Perdió el primero cuando Paredes reapareció sólo para ridiculizarlo y hasta demandarlo.

El ex dirigente debería tomar al toro por los cuernos y entrarle al intercambio de ideas.

Porque la política actual es así, de decisiones.

Si Eduardo Rivera quiere ser gobernador de Puebla que le muestre a los poblanos agallas.

Que demuestre de qué está hecho.

Que se valga de su buena imagen y experiencia política para enfrentar a sus fantasmas.

Los poblanos queremos gobernantes valientes, no agachones.

Veamos de qué cuero salen más correas.

Veamos quién es quién entre Paredes y Lalo.

¿Voy bien o me regreso?

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