El vivir en un tiempo de cambio de era se asemeja al avión que para conocer el rumbo y característica del huracán se mete en el ojo del mismo para entender su lógica y precaver de sus efectos. Mucho ya conocemos del cambio climático, de los acuerdos de Kyoto o los de Paris y la manera como este gobierno de Trump le ha pegado un portazo a toda visión apocalíptica que salió de los labios de Gore y de otros científicos sobre el tema. Ahora solo en Houston los daños superan los 150 mil millones de dólares. La cuarta ciudad de los EU le está diciendo al mandatario de su país los graves costos que tiene ser gobernado por personas sin capacidad intelectual ni equilibrio emocional para comprender el lugar que le toca desempeñar. No será muy tarde cuando leamos que Trump agradezca en un twitter al huracán Irma o al Harvey su paso por su país porque “movió la economía y es responsable del crecimiento de la Nación”. Vivimos tiempos de obscuridad y la ausencia de luces es más que una metáfora no solo en la devastada región del sur de los Estados Unidos sino en gran parte de los países que carecen de la solidez del faro que avisa los peligros a los navegantes.
Los caprichos personales se imponen sobre la razón y los que detentan el poder se creen tontamente impunes de por vida mientras dejan a sus países en peores condiciones que luego del paso de un huracán. Si no vean como está Brasil luego de cuatro periodos del Partido de los Trabajadores con un grupo de empresarios que reconoce haber sobornado a los actores políticos de esa nación con dinero para financiar campañas e incluso para construir el edificio de la fundación Lula desde donde se afirmaba las virtudes del ex tornero devenido en millonario. Lo mismo en la Argentina de los Kirchners y ni que de decir del “huracán Maduro” que sigue devastando Venezuela con una inflación que roza los dos mil por ciento y una dictadura cada vez más consolidada en su desprecio hacia la mayoría del país. Solo Uruguay como siempre en su modestia y cuidadoso manejo del dinero ha forzado que su vice presidente Raúl Sendic hijo del fundador del partido del Frente Amplio que lleva varios años en el poder se vea forzado a renunciar porque compró con la tarjeta de crédito corporativo joyas y otros productos que ofendieron a la opinión pública. Eran de los tiempos en que dirigía la empresa monopólica que administra el combustible refinado de petróleo. En otras naciones eso hubiera perimido hace mucho tiempo y su cargo de vicepresidente lo hubiera blindado de por vida. Sin embargo es una luz de esperanza en medio de una América Latina desbordada de corrupción y de cinismo.
Es bueno resaltar esos ejemplos y los de la justicia brasileña del juez Moro y otros pero no nos encandilemos con estas luces de ocasión. Hay que construir instituciones de manera tal que no solo se controle el daño y se castigue en algunos casos a los responsables de estos hechos escandalosos sino que tengamos la capacidad de evitarlos a futuro. Mecanismos más severos de control, mayor transparencia en el manejo de la cosa pública, una justicia más fuerte e independiente harán temer a los corruptos de las consecuencias de sus actos y lo harán retroceder en sus intentos de alzarse no solo con los recursos de todos sino muy especialmente con el futuro colectivo.
En medio de la obscuridad más grande y el temor del daño que generan estos gobiernos que se creyeron y se creen inmunes e impunes a todo es interesante ver algunas luces de esperanzas en el horizonte. A pesar de todo el avión navega en medio del ojo del huracán para alertarnos de los necios, irresponsables y corruptos. Ya es una buena señal de esperanza en medio de la devastación que viven algunos países.-
@benjalibre


























