María Fassi iba a los campos de golf a mirar a sus hermanos.

Vivían cerca del Club de Golf de Pachuca, una hora al norte de la Ciudad de México, y su madre quería que todos practicasen la mayor cantidad posible de deportes. Lorena Ochoa apenas iniciaba el camino que la llevaría a ser la número uno del mundo y el golf no era un deporte de multitudes en México.

No era un deporte que haría que un muchacho dijese, ‘papi, quiero jugar al golf’”, comentó Fassi. “Vivíamos prácticamente en un campo de golf en Pachuca. Nueve hoyos. Iba con mis hermanos a verlos pegarle a la pelota. Un día alguien me dice, ‘vienes pero nunca juegas’. Empecé a darle a la pelotita y me gustó mucho”.

Ahora el mundo del golf la observa a ella, deseoso de ver lo que su swing y su personalidad pueden hacer por el circuito de la PGA.

Suzy Whaley, presidenta de la PGA of America, jugó con María Fassi en un torneo pro-am y pronosticó que la mexicana será “la gran superestrella” del circuito femenino, el LPGA.

El comisionado de la LPGA, Mike Whan, se le presentó a la novata de 21 años en una práctica en Hazeltine y le confesó que “nunca oí hablar más de una jugadora que de ti”.

Semejantes expectativas son peligrosas. Abundan los casos de jugadores que asomaron como grandes promesas con los que no pasó nada.

Fassi, no obstante, no le teme a las presiones.

Alguien tiene que ser la próxima gran estrella. ¿Por qué no puedo ser yo?”, expresó. “Quiero llegar a serlo. Sé que debo trabajar mucho y ser paciente, y que algún día lo conseguiré”.

Fassi, quien fue admitida en la LPGA en diciembre y postergó su afiliación hasta que terminó la universidad, juega esta semana su cuarto torneo profesional en Arkansas.

No hay duda del atractivo que ejerce la mexicana, por más que todavía no tenga una imagen pulida.

Cuando empecé a jugar, el primer maestro que tuve en Pachuca dejó que desarrollase mi propio swing”, explicó. “A partir de allí, con todos los técnicos que tuve trabajamos en base a eso. Tenía caderas rápidas y nadie quería meterse con eso. No lo sabía por entonces, pero resultó ser algo positivo”.

Su bolsa la lleva Gary Matthews, caddie veterano que trabajó con Sergio García, Anthony Kim, Lydia Ko y más recientemente con Charl Schwartzel, hasta que una lesión en una muñeca puso fin a su temporada. María Fassi le recuerda los comienzos de Tiger Woods porque tiene una potencia cautivante. Pero a Woods le tomó algunos años pulirse.

Cuando aprenda a usar los palos mejor, va a ser dominante”, pronosticó Matthews.

Fassi ya sobresale en un aspecto: Tiene un título universitario en administración deportiva. Fue a Arkansas inicialmente por un año, pero después no quiso irse.

Ahora se siente lista para las grandes ligas y las expectativas que la rodean. María Fassi es intrépida en la forma en que juega y en que piensa. No se siente una estrella, pero no le escapa a esa noción.

En la muñeca tiene una pulsera que dice “one day closer”, un día más cerca.