La justicia india decidió hoy que la destrucción de una mezquita hace 28 años por una turba de radicales hindúes no fue premeditada, absolviendo a 32 acusados, entre ellos líderes del gubernamental BJP, del acto que degeneró en meses de disturbios y la muerte de unas 2.000 personas.

Los líderes del partido del primer ministro, Narendra Modi, quedaron hoy libres de culpa después de que un tribunal especial de Lucknow, en el estado norteño de Uttar Pradesh donde se encontraba la mezquita, les exonerará de responsabilidad por falta de pruebas.

LA VICTORIA DE LOS HINDUES

El dictamen suma una nueva victoria para los nacionalistas hindúes sobre la comunidad musulmana tras una serie de batallas legales históricas que se han resuelto durante el Gobierno de Modi en favor de sus partidarios.

“No fue un ataque premeditado, los líderes del BJP aquí presentes intentaron pararlo (…) Esta es la decisión dada hoy por el tribunal”, resumió a los medios de comunicación a la salida del juzgado Manish Tripathi, uno de los abogados de la defensa.

Con esto absolvió a personajes como la exministra de Recursos Hídricos Uma Bharti, y el expresidente del BJP y viceprimer ministro de la India entre 2002 y 2004 L.K. Advani, además de a otros líderes del nacionalismo hindú como el vicepresidente de la organización conservadora Vishwa Hindu Parishad (VHP), Champa Rai.

Advani, de 92 años, y el resto de miembros del BJP juzgados, estaban acusados de conspirar para derribar la mezquita del siglo XVI de Babri, situada en la localidad de Ayodhya, en Uttar Pradesh, y lanzar discursos incendiarios desde una plataforma cercana al edificio poco antes de que una turba de integristas hindúes la derribara.

Los líderes del BJP llegaron a Ayodhya tras liderar una larga marcha por toda la India que reclamaba la construcción de un templo hindú en el lugar donde se hallaba erigida la mezquita, levantada, según los hindúes, sobre el lugar de nacimiento de su dios Ram.

“Me siento bendecido de que este veredicto siga los pasos de otro hito de la justicia dictado por el Tribunal Supremo en noviembre de 2019 con el que pavimentó el camino para mi muy deseado sueño de ver el gran templo del dios Ram en Ayodhya”, dijo Advani en un comunicado poco después de que se conociera la sentencia.

“De ahora en adelante velaré por la culminación del templo”, añadió.

En declaraciones a la prensa en el pasado, Advani había insistido en que el día del derribo de la mezquita fue “el día más triste” de su vida, y que tanto él como el resto de líderes que lo acompañaban fueron incapaces de controlar y detener a la turba.

OTRO DIA NEGRO PARA LOS MUSULMANES

En ese dictamen del Tribunal Supremo el pasado noviembre, la máxima instancia judicial india decidió que los hindúes podían disponer de la tierra donde se erigía la mezquita para la construcción del templo en honor a Ram.

La construcción del templo ha estado rodeada durante décadas de polémica, especialmente por parte de los que creen que se trata de un ataque a los principios laicos del país.

La sentencia de hoy fue condenada por el Gobierno del vecino Pakistán, que ha culpado a la India reiteradamente de perseguir a los musulmanes, especialmente en la Cachemira india, donde son mayoría y sobre la que ambas potencias tienen una disputa histórica.

Islamabad condenó en un comunicado “la vergonzosa absolución de los criminales” responsables de la demolición de la centenaria mezquita en 1992.

Pakistán aseguró que el sistema judicial indio influenciado por el hinduismo más ortodoxo “fracasó nuevamente miserablemente en hacer justicia”, dejando libres a los responsables de instigar la violencia que causó la demolición y unos 2.000 muertos, en su mayoría musulmanes, durante los disturbios en los meses posteriores.

La opinión de Pakistán, que coincide con la de muchos críticos del nacionalismo hindú que lidera Modi, cuestiona el hecho de que se le haya entregado a los mismos partidos que derrumbaron la mezquita la impunidad y el derecho a construir su propio templo.

El jefe del partido islámico All India Majlis-e-Ittehad-ul Muslimeen (AIMIM), Asaduddin Owaisi, afirmó que el veredicto de hoy solo satisface la conciencia de la ideología hindutva, en referencia a una concepción extremista que parte del hinduismo y lo coloca en el centro mismo del concepto de la India.

“Todos los que tuvieron fe en la Constitución y el pluralismo de la India deben de estar sintiendo dolor en su corazón. Es un día negro en la historia de la justicia”, dijo en una declaración a la prensa.

Hace un año, cuando el Supremo dictaminó el futuro del terreno en el que se encontraba la mezquita, y donde ahora se levanta un templo hindú, los magistrados describieron lo ocurrido como “una violación flagrante del estado de derecho y un acto calculado de destrucción de lugares públicos de culto”, recordó Owaisi.

Sin embargo, hoy el tribunal exculpó a los líderes de aquella marcha diciendo que “que no hubo conspiración”, así que “por favor, dígame cuántos días o meses de preparativos se requieren para descalificar cuando una acción fue premeditada”, sentenció.