El presidente del FC Barcelona, Josep Maria Bartomeu, y toda su junta directiva han presentado este martes su dimisión en bloque, por lo que el club queda en manos de una junta gestora que convocará elecciones antes de tres meses.

La crisis generada por la convocatoria de la moción de censura, la tercera de la historia de la entidad, y las diferencias de interpretación con la Generalitat (gobierno autonómico) de Cataluña sobre los plazos de la misma en plena pandemia han sido el detonante de la situación.

Bartomeu, directivo con Joan Laporta (2003-2005) y vicepresidente deportivo con Sandro Rosell (2010-2014), accedió al cargo en enero de 2014 como presidente interino tras la marcha de Rosell. En julio de 2015 fue elegido como presidente para un mandato que vencía a finales del próximo junio.

El ya dimitido presidente del Barcelona, en una comparecencia sin preguntas, comentó que la decisión se ha tomado «de manera serena y acordada» por todos los componentes de la directiva y cargó contra la Generalitat de Cataluña por no haber ofrecido «cobertura legal» a la petición del club de realizar el referéndum en diferentes sedes, para lo cual había solicitado quince días de plazo extra.

«Les pedíamos (a la Generalitat) cobertura legal, la misma que pidieron ellos al gobierno central, pero han decidido no dar lo mismo que han pedido. Han optado por lavarse las manos en una situación que les resulta incómoda«, afirmó.

Bartomeu dijo que el Barcelona no podía convocar la moción de censura en estas circunstancias. «Teníamos que preservar la salud de todo el mundo y no podíamos situarnos en la tesitura entre la salud y una votación. Por eso no convocamos a los socios y dimitimos«, insistió.

Aseguró que la directiva no abandonó después del 2-8 de Lisboa ante el Bayern Múnich, en la Liga de Campeones, por sentido de la responsabilidad. «Lo más fácil era dimitir, irse después de aquella dolorosa derrota, pero había que tomar decisiones y todo ello en medio de una crisis mundial sin precedentes. No podíamos dejar el club en manos de una gestora con competencias limitadas«, indicó.

«¿Quién hubiera contratado a un entrenador o fichado a jugadores o asegurado la continuidad de Messi o adecuado los salarios? Como junta teníamos la obligación de hacerlo«, subrayó el ya dimitido presidente del Barcelona.

Bartomeu recordó que una dimisión anticipada hubiera provocado un vacío de poder en un tiempo en el que se tenían que tomar grandes decisiones.

«No queríamos huir pese al desgaste personal y se ha insinuado que teníamos cosas que ocultar y que teníamos miedo a avalar. Todo falso. Defendí que nuestra autocrítica nos hace más fuertes, pero lo que hemos vivido estos últimos meses pasa el límite. Se nos ha faltado al respeto, se nos ha amenazado, a mí, a mi familia y también a mis compañeros de junta«, dijo.

Bartomeu aseguró que ha sido «un honor servir al club«, tanto como directivo como siendo presidente y que siempre ha intentado ejercer el cargo «con honradez y responsabilidad«.

«Espero que próximamente se pueda cerrar la adecuación salarial de la plantilla, que si no se completa puede tener consecuencias graves (para la economía del club)», manifestó.

Bartomeu anunció que el lunes se aprobaron los requerimientos para formar parte de una Superliga Europea de Clubes y recalcó que el Barça es «el mejor club del mundo en valor«.

«Eso lo hemos conseguido por delante de grandes magnates y estados, manteniendo el club en manos de los socios. Somos singulares y eso supone que no tengamos que repartir dividendos y que los beneficios se destinen a inversiones deportivas y patrimoniales. La solidez del club es indiscutible«, argumentó.

Afirmó, asimismo, que es el momento de pasar página y de que cada uno saque sus conclusiones. «Lo único que quiero es seguir disfrutando del Barça y los que vengan tendrán todo mi apoyo en el futuro. Somos los socios los que decidimos nuestro futuro y esta es nuestra grandeza«, dijo.