El uso de explosivos artesanales en drones y tipo mina se ha convertido en una práctica común entre cárteles y células criminales en México. Así lo afirmó Carlos Roberto Gómez Ruiz, jefe del Agrupamiento Especializado en Artefactos Explosivos y Materiales Peligrosos de Michoacán, quien capacita a corporaciones policiacas estatales para enfrentar esta amenaza.

La técnica, que llegó al país por influencia extranjera, se ha arraigado en regiones como Tierra Caliente, donde grupos como el Cártel Jalisco Nueva Generación y Cárteles Unidos disputan el control territorial. Desde 2023, el agrupamiento ha desactivado más de 4,000 explosivos, la mayoría lanzados desde drones.

Gómez Ruiz explicó que han recorrido más de 200 kilómetros en búsqueda de artefactos explosivos, que han causado la muerte de militares y civiles. Aunque se limpian las brechas, los grupos criminales suelen resembrar explosivos para impedir el ingreso de rivales.

En los límites de Michoacán y Jalisco se concentra el problema, donde ambos bandos colocan explosivos para bloquear el paso. El operativo de búsqueda es permanente, aunque la amenaza persiste.

Los artefactos se clasifican en convencionales (de origen militar o civil) e improvisados, estos últimos representan el 97% de los casos en Michoacán. Los materiales son adquiridos en ferreterías locales, sin que se haya detectado evolución en su diseño.

El capitán retirado del Ejército señaló que los conocimientos básicos en explosivos son suficientes para fabricar estos dispositivos. Además, reconoció que artesanos de la pirotecnia han sido forzados a colaborar bajo amenazas.

Los cárteles emplean drones de última generación para lanzar explosivos. Según Gómez Ruiz, no cualquier integrante los opera, sino grupos específicos entrenados para el pilotaje. Esta táctica se ha convertido en una herramienta más dentro del arsenal delictivo.