El presidente de Colombia, Gustavo Petro, se defendió de las críticas de sectores feministas, luego de que se hicieran públicos sus extractos bancarios en los que aparece un pago de 50 dólares en un club de striptease de Lisboa, Portugal, durante una gira oficial en mayo de 2023.

El mandatario divulgó sus movimientos financieros como prueba contra las acusaciones de narcotráfico y lavado de activos lanzadas por el presidente estadounidense Donald Trump, quien incluyó a Petro y a su familia en una lista del Departamento del Tesoro con sanciones económicas.

El registro bancario generó rechazo en colectivos feministas que cuestionan al mandatario por discursos considerados machistas y actitudes inapropiadas hacia las mujeres. La activista Sara Jaramillo, de la Red Abolicionista de Medellín, señaló la contradicción entre la crisis de explotación sexual en Colombia y el gasto del presidente en un bar erótico.

En un mensaje publicado en X, Petro aseguró que nunca ha comprado sexo y que su visita al establecimiento será explicada en otro momento. “Algún día contaré por qué me gasté 40 euros en ese sitio”, escribió, añadiendo que su interés actual es demostrar la “arbitrariedad” de las sanciones impuestas por Estados Unidos.

El episodio se suma a la tensión diplomática entre Bogotá y Washington, que se ha intensificado desde la llegada de Trump al poder. El mandatario estadounidense ha llamado a Petro “líder del narcotráfico” y retiró a Colombia la certificación como aliado en la lucha antidrogas, rompiendo décadas de cooperación bilateral.

La justicia colombiana ya había ordenado a Petro disculparse por comentarios considerados estigmatizantes hacia periodistas, a quienes llamó “muñecas de la mafia” y “periodistas del poder”. Estos antecedentes refuerzan las críticas sobre su relación con sectores sociales y feministas.