Billy Idol (William Michael Albert Broad) celebró sus 70 años haciendo lo que más le apasiona: ofrecer un potente concierto de punk rock en la Ciudad de México. El estadio Alfredo Harp Helú fue el recinto que acogió a decenas de miles de seguidores, quienes festejaron la trayectoria de este ícono.
Por cerca de una hora y media, el público vistió chamarras de cuero, estoperoles y botas, transformando el hogar de Los Diablos en un templo del punk modis vivendi. Idol, acompañado de su fiel guitarrista Steve Stevens, demostró su capacidad para regresar en el tiempo.
El show comenzó cerca de las 21:00 horas. A pesar de un accidente previo que le obligó a permanecer sentado, Billy Idol cantó con toda la pasión que lo caracteriza.
El público se rindió con temas como “Cradle of Love” y “Flesh for Fantasy”. El cantante dedicó “Seventy seven” a los outsiders. Además, revivió momentos de catarsis al interpretar “Running from a ghost” y “Bitter Taste”, canciones escritas tras superar adicciones y un terrible accidente de motocicleta.
La noche estuvo llena de clásicos, incluyendo “Eyes without a Face”, “Mony, Mony”, “Rebel Yell” y “Ready, Steady, Go” con un solo de guitarra de Steve Stevens.
El furor estalló con “Dancing with Myself”, que contó con la participación especial de Dany Villarreal, de la banda The Warning. Villarreal incluso trajo mariachis para cantarle Las Mañanitas a Idol, quien agradeció a México con el tema “Hot in the city”.
Este concierto marcó la última parada en Latinoamérica de su gira It’s a nice day to tour again!, con la cual recorrió Argentina, Brasil, Chile, Colombia y Perú.
A pesar de sus limitaciones físicas, Billy Idol demostró en la Ciudad de México que el espíritu del punk rock se mantiene intacto. El concierto fue una vibrante celebración de sus 70 años y una reafirmación de su legado.



















