El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó un ultimátum de 48 horas a Irán para reabrir completamente el Estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el comercio mundial de petróleo, bajo la amenaza de destruir infraestructura energética clave del país persa.
El mandatario estadounidense advirtió que, si Teherán no permite el tránsito “sin amenazas”, ordenará ataques contra centrales eléctricas iraníes, comenzando por las de mayor capacidad.
En reacción al ultimátum, autoridades iraníes advirtieron que cualquier ataque estadounidense desencadenará represalias directas contra infraestructura estratégica en Medio Oriente, incluyendo instalaciones energéticas, tecnológicas e incluso plantas de agua y desalinización.
La Guardia Revolucionaria y mandos militares señalaron que podrían atacar objetivos de Estados Unidos y sus aliados en la región, lo que elevaría el conflicto a una escala mayor. Asimismo, Irán insistió en que el estrecho no está completamente cerrado, sino restringido para países considerados “enemigos”, como Estados Unidos e Israel.
Es importante señalar que el Estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20 por ciento del crudo mundial, permanece restringido desde el inicio del conflicto a finales de febrero, lo que ha generado tensiones económicas globales y un alza significativa en los precios del petróleo.
El ultimátum se produce tras semanas de enfrentamientos que incluyen ataques con misiles, bombardeos a instalaciones militares y ofensivas cruzadas entre Irán, Estados Unidos e Israel.
Cabe mencionar que, de acuerdo con analistas, una acción directa contra la infraestructura energética iraní podría desencadenar una respuesta en cadena que afecte el suministro global de hidrocarburos, así como instalaciones estratégicas en varios países del Golfo Pérsico.















