Durante su conferencia matutina, la presidenta Claudia Sheinbaum cuestionó directamente a Greenpeace México por difundir en redes sociales una infografía que mostraba una supuesta mancha de hidrocarburos en el Golfo de México. Según la mandataria, la imagen no corresponde a la realidad y fue utilizada para señalar a la refinería Dos Bocas como origen del derrame.
Sheinbaum afirmó que la ilustración era falsa y acusó a la organización ambientalista de carecer de datos científicos para sustentar sus denuncias. Al mismo tiempo, informó que el gobierno conformó un grupo interdisciplinario con la Secretaría de Marina (SEMAR), Petróleos Mexicanos (PEMEX), Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) y Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) para atender el incidente, asegurando que las playas están limpias y que se trabaja con pescadores mediante un censo de apoyo.
Durante la misma conferencia, la presidenta leyó el comunicado de Greenpeace en el que la organización reconoció que la imagen compartida no era propia ni satelital, sino una infografía publicada por el medio El Independiente. Greenpeace lamentó la confusión generada y asumió la responsabilidad, aunque aclaró que la denuncia de fondo sobre el derrame se mantiene vigente.
Ornella Garelli, directora de campañas de Greenpeace México, reiteró que entre el 6 y el 10 de febrero ya se observaba el inicio del derrame en la Sonda de Campeche, con embarcaciones intentando contenerlo. La organización sostiene que los datos difundidos provienen del mapa ciudadano de la Red Corredor Arrecifal del Golfo de México y de imágenes satelitales Sentinel 1 y 2 de la Agencia Espacial Europea.
El caso refleja la tensión entre autoridades y organizaciones ambientales en torno a la transparencia de la información sobre derrames en el Golfo de México. Mientras el gobierno asegura que la situación está bajo control, Greenpeace insiste en que existe un derrame de grandes dimensiones y acusa falta de acción suficiente.


















