El Tribunal Supremo de Estados Unidos determinó que los estados no pueden prohibir las llamadas «terapias de conversión» dirigidas a menores de edad. La decisión, tomada el lunes, se fundamenta en la Primera Enmienda de la Constitución, que protege la libertad de religión, expresión, prensa y reunión.
El fallo responde a la prohibición establecida en Colorado, uno de los 20 estados que han vetado esta práctica. Aunque la ley estatal sigue vigente, el caso fue enviado a tribunales inferiores, que probablemente fallarán en el mismo sentido. La votación fue de ocho magistrados a favor y una en contra, con la jueza Ketanji Brown Jackson como única disidente.
Colorado promulgó en 2019 una ley que impedía a profesionales de la salud mental realizar prácticas para cambiar la orientación sexual o identidad de género de menores. Los infractores podían enfrentar multas de hasta 5 mil dólares y sanciones como la suspensión o pérdida de licencia.
La terapia de conversión, promovida por algunos grupos religiosos conservadores, busca que jóvenes homosexuales se identifiquen como heterosexuales o que menores transgénero se ajusten al género asignado al nacer. Sin embargo, organizaciones médicas y científicas han demostrado que es ineficaz y peligrosa, pues puede generar problemas de salud mental.
El Proyecto Trevor, dedicado a prevenir el suicidio en jóvenes LGTBI, calificó la decisión como un “trágico paso atrás”. En contraste, el grupo religioso First Liberty Institute celebró el fallo, argumentando que protege la libertad de los profesionales y evita la censura.























