Autoridades informaron que la operación para localizar a tres mineros atrapados en la mina Santa Fe, ubicada en Rosario, Sinaloa, entró en una nueva fase con la puesta en marcha de una bomba de 25 caballos de fuerza. Desde su activación, se han desalojado aproximadamente 12,600 litros de agua, en un operativo que suma 353 personas y más de 255 horas ininterrumpidas de trabajo.
El Puesto de Comando Unificado, encargado del rescate tras el colapso de una presa de jales ocurrido el 26 de marzo, detalló que también se concluyó el tendido y la conexión de cableado eléctrico en la zona de interés, lo que permitió iniciar las maniobras de bombeo.
El eje de las acciones sigue siendo la estabilización de la presa de jales y el control de los niveles de agua dentro de la mina, condiciones indispensables para permitir el ingreso seguro de las brigadas de búsqueda. La perforación del barreno de exploración alcanzó 79 metros lineales, mientras que el retiro de material en el contrapozo 81 continúa bajo análisis técnico.
En el operativo participan la Secretaría de la Defensa Nacional, la Marina, la Coordinación Nacional de Protección Civil (CNPC), la Comisión Federal de Electricidad (CFE), autoridades estatales, la brigada de búsqueda y rescate USAR, así como personal de la empresa Industrial Minera Sinaloa, operadora del yacimiento.
La coordinadora nacional de Protección Civil, Laura Velázquez, realizó un recorrido de verificación en la mina y encabezó reuniones con mandos de Defensa, Marina y CFE sobre la colocación del cableado eléctrico. Además, se reunió con familiares de los mineros para informarles de manera puntual sobre el avance de las acciones.
El colapso de la presa de jales se registró el 26 de marzo, cuando 25 trabajadores realizaban excavaciones. De ellos, 21 lograron salir por sus propios medios y uno más fue rescatado con vida días después, quedando tres atrapados. Las autoridades han señalado que el entorno es de “extrema complejidad”, con acumulación de jales, filtraciones y riesgo estructural.
El 2 de abril, especialistas de la CFE detectaron un tapón natural inestable de rezaga y lodo, recomendando construir un tapón definitivo de concreto para soportar la carga hidráulica y abrir paso a una incursión segura.
















