El empresario y promotor deportivo Alejandro Burillo Azcárraga falleció este 16 de abril a los 74 años, dejando un legado profundo en el desarrollo del deporte en México, especialmente en el futbol y el tenis.
Durante su gestión en la Federación Mexicana de Fútbol, fue pieza clave en la consolidación de la Selección Mexicana entre 1994 y 2002. A él se le atribuye la llegada de técnicos como Miguel Mejía Barón, Bora Milutinovic, Manuel Lapuente, Enrique Meza y Javier Aguirre, este último rumbo al Mundial de Corea-Japón 2002.
Además, impulsó la creación del Centro de Alto Rendimiento, entonces conocido como “Centro Pegaso”, un espacio fundamental para la preparación de las distintas categorías del Tri.
En el ámbito de clubes, fue propietario del Atlante y uno de los responsables de su mudanza a Cancún, donde el equipo logró su último campeonato de Liga MX en el Apertura 2007.
Su impacto también se extendió al tenis. Como fundador de Mextenis, fue clave en el crecimiento del Abierto Mexicano de Tenis, así como en otros torneos y eventos internacionales, incluyendo exhibiciones de figuras como Roger Federer.
Burillo Azcárraga, primo de Emilio Azcárraga Jean, también estuvo vinculado a importantes decisiones en la imagen y estructura del fútbol mexicano, consolidándose como una de las figuras más influyentes en la industria deportiva del país.
Su legado permanecerá como parte fundamental en la evolución del deporte mexicano en las últimas décadas.


























