Expertos de Estados Unidos advirtieron que este 2026 podría registrarse un Superniño, fenómeno climático que modificaría los patrones meteorológicos a nivel global. La Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) señaló que existe un 62 % de probabilidad de que El Niño se desarrolle entre junio y agosto, alcanzando su máxima intensidad en invierno.
El evento, caracterizado por el calentamiento anómalo de las aguas del Pacífico ecuatorial, ocasionaría lluvias intensas e inundaciones en la costa oeste de Estados Unidos, temperaturas más altas en el este y sequías en otras regiones. Además, podría actuar como inhibidor de huracanes en el Atlántico, aunque en el Pacífico oriental incrementaría la actividad ciclónica.
Según Hosmay López, científico de la NOAA, un Superniño ocurre cuando las temperaturas oceánicas superan en más de dos grados centígrados el promedio histórico. Aunque este fenómeno no garantiza efectos más devastadores, sí representa un factor clave en la predicción de cambios climáticos.
A nivel global, se esperan sequías e incendios en Australia y el sudeste asiático, mientras que en América se prevén lluvias torrenciales e inundaciones. En Estados Unidos, los Grandes Llanos y la zona norte podrían enfrentar inviernos más secos y menos fríos, lo que agravaría la sequía continental.
El último Superniño se registró en 2015, y anteriormente en los periodos 1982-1983 y 1997-1998. Sin embargo, los expertos advierten que otros patrones meteorológicos pueden alterar las previsiones, por lo que el seguimiento será constante en los próximos meses.























