El Abierto de Francia sentó un precedente histórico en la lucha contra la discriminación dentro del circuito profesional. El tenista paraguayo Adolfo Vallejo recibió una severa multa de 65 mil dólares por parte del comité organizador de Roland Garros, luego de lanzar declaraciones de tinte sexista en contra de la jueza de silla que dictaminó su último encuentro.
La controversia se desató tras la eliminación de Vallejo en la segunda ronda del Grand Slam parisino, donde cayó ante el juvenil local Moïse Kouamé en un extenuante partido de cinco sets que rozó las cinco horas de duración. En la rueda de prensa posterior, el sudamericano justificó su derrota asegurando textualmente que «este tipo de partidos necesita ser arbitrado por un hombre» y que «es muy difícil que una mujer pueda hacerlo».
Las reacciones de la directiva del torneo no se hicieron esperar ante la gravedad de las afirmaciones. La directora de Roland Garros, Amélie Mauresmo, calificó las palabras del tenista como algo totalmente inaceptable que no tiene cabida en el deporte actual. Mauresmo confirmó que la sanción económica representa de forma directa la mitad del premio en efectivo que el paraguayo se había embolsado por llegar a dicha fase.
Por su parte, Adolfo Vallejo intentó matizar sus comentarios argumentando que la jueza de silla brasileña, Ana Carvalho, fue incapaz de controlar la conducta de los aficionados franceses en la tribuna. El jugador acusó que el público gritó de forma desubicada y que su rival abusó del reloj haciendo tiempo de más en el suelo sin recibir amonestación alguna.
A pesar de las justificaciones del jugador sobre la enorme presión física y el ambiente hostil del partido, la Federación Francesa de Tenis y la ATP se mantuvieron firmes en la sanción. Con este castigo financiero, las autoridades del tenis internacional mandan un mensaje contundente de cero tolerancia ante los ataques de género en las canchas más importantes del planeta.

















