Este sábado Irán lanzó una serie de ataques con misiles contra objetivos en Kuwait y Baréin, en respuesta a una operación militar de Estados Unidos contra instalaciones de radar iraníes en el Estrecho de Ormuz.

De acuerdo con reportes militares, las fuerzas estadounidenses destruyeron varios sistemas de vigilancia costera iraníes en las islas de Qeshm y Goruk, tras detectar el lanzamiento de drones que, argumentaron, amenazaron la navegación en una de las rutas energéticas más sensibles del mundo.

En represalia, la Guardia Revolucionaria iraní disparó varios misiles balísticos dirigidos a instalaciones militares en Kuwait y a zonas estratégicas en Baréin, donde se encuentra infraestructura vinculada a la Quinta Flota de la Armada de Estados Unidos. Ambos países activaron de inmediato sus sistemas de defensa aérea y emitieron alertas de emergencia.

La mayoría de los proyectiles fueron interceptados antes de alcanzar sus objetivos, mientras que otros no lograron impactar zonas sensibles.

Ante ello, Baréin y Kuwait condenaron el ataque, calificándolo como una “agresión directa” que pone en riesgo la estabilidad regional y la seguridad de las rutas energéticas. En paralelo, autoridades iraníes justificaron la ofensiva como una respuesta a lo que consideran acciones militares previas “no provocadas” por parte de Washington.

Cabe mencionar que el intercambio de ataques ocurre en un contexto de creciente tensión entre Irán y Estados Unidos, con episodios previos de enfrentamientos indirectos en el Golfo y un deterioro progresivo de los canales diplomáticos.