El Gran Premio de Mónaco entregó una jornada de puras emociones encontradas para el automovilismo mexicano. Sergio ‘Checo’ Pérez concluyó una de las carreras más demandantes del calendario de la Fórmula 1 metido en la décima posición, un resultado que significaría el primer punto en la historia para la escudería Cadillac en la máxima categoría; sin embargo, un fantasma reglamentario mantiene el festejo en suspenso.
El volante originario de Guadalajara, Jalisco, tuvo que remar contracorriente en las estrechas calles del principado. Fiel a su estilo calculador, ‘Checo’ supo capitalizar al máximo los múltiples abandonos en el circuito y una serie de penalizaciones aplicadas a los monoplazas de la parte alta de la parrilla, escalando peldaños de forma dramática en el cierre de la competencia.
La entrada del tapatío a la zona de puntos se concretó de manera oficial gracias a una sanción directa impuesta al alemán Nico Hülkenberg, situación que impulsó al mexicano hasta el ansiado décimo puesto. No obstante, la alegría en el garaje de la firma estadounidense se tornó en incertidumbre total cuando la dirección de carrera de la FIA anunció una investigación formal en contra del auto número 11.
Los comisarios del Gran Premio reportaron que Pérez se encuentra bajo investigación debido a que su monoplaza estuvo presuntamente colocado de forma incorrecta, posicionándose ligeramente fuera de los límites de su cajón asignado durante el procedimiento de la relanzada de la carrera, una infracción técnica que suele acarrear penalizaciones de tiempo.
Mientras el drama del piloto azteca se resuelve en los escritorios, las miradas y los aplausos del mundo del deporte motor se los llevó el juvenil italiano Kimi Antonelli. El flamante conductor de las flechas plateadas de Mercedes firmó una actuación de época al adjudicarse la victoria definitiva sobre el asfalto de Montecarlo.



















