La Selección Nacional de Irán ya se encuentra en territorio nacional para encarar la Copa del Mundo más compleja de su historia. El avión que transportaba a la delegación persa aterrizó en el Aeropuerto Internacional de Tijuana alrededor de las 05:00 horas (tiempo local), marcando el inicio de una participación que estará rodeada por un ambiente de alta tensión política y militar.
El arribo del cuadro asiático se dio bajo un impresionante operativo de seguridad. El plantel y el cuerpo técnico comandado por Amir Ghalenoei fueron custodiados de forma inmediata por un fuerte contingente de soldados de la Guardia Nacional mexicana, quienes patrullaron las pistas y los accesos de la terminal aérea, donde un discreto grupo de aficionados locales se congregó para darles la bienvenida con banderas de aquel país.
Este compromiso representa un escenario sin precedentes en la historia del balompié, ya que nunca antes una nación participante en el torneo de la FIFA había estado en un conflicto bélico activo contra uno de los países anfitriones del certamen, situación que coloca los reflectores internacionales sobre cada uno de sus movimientos en el continente americano.
A poco más de una semana para su debut en la competencia, la logística del cuadro iraní sigue pendiendo de un hilo. El equipo tiene programado disputar dos partidos de la Fase de Grupos en la ciudad de Los Ángeles y uno más en Seattle; sin embargo, las condiciones reales de entrada y salida para cruzar hacia la Unión Americana continúan siendo una incógnita.
Aunque el gobierno de los Estados Unidos concedió los visados deportivos correspondientes para los futbolistas de la plantilla, la administración de Washington aplicó un estricto veto migratorio para una quincena de acompañantes y miembros del cuerpo de apoyo técnico.



















