Ya van 41 muertos por el terremoto de magnitud 7.8 ocurrido en el sur de Filipinas, dieron a conocer autoridades de ese país, que también informaron que 4 millones de niños no tienen acceso a clases.

Según datos del Consejo Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres (NDRRMC), cuatro personas permanecen sin localizar y más de 470 resultaron heridas por el sismo, que afectó de forma directa a unos 145 mil ciudadanos y cerca de 33 mil familias.

Las autoridades contabilizaron 40 mil 674 desplazados y 2 mil 505 viviendas dañadas, de las cuales 460 quedaron completamente destruidas en Mindanao, la segunda isla más grande del archipiélago, hogar de más de 20 millones de personas y donde numerosas zonas continúan sin suministro eléctrico ni acceso a agua potable.

El fuerte temblor también causó daños parciales o totales en un millar de escuelas en las zonas afectadas, muchas de ellas en pleno funcionamiento en el momento en el que tuvo lugar el terremoto.

Hasta el momento, van más de mil réplicas, con magnitudes de entre 1.3 a 6.7 grados, según cifras oficiales.

El desastre, advirtieron autoridades y organizaciones humanitarias, ha golpeado de manera especial a los más pequeños, a quienes la agencia de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) ha pedido poner en el centro de la respuesta.