Mientras que todos los actores políticos se preparan para elegir a nivel federal a Presidente de la República, senadores y diputados federales, en lo local legan cifras reveladoras respecto a la desconfianza de la población hacia las instancias electorales y los partidos políticos, que en el caso del INE es de un 75 por ciento y de 94 de cada cien personas en el caso de los institutos políticos.
El fin de semana, el Consejero Nacional del Instituto Nacional Electoral Marco Antonio Baños Martínez, en visita por la capital del estado reveló que de acuerdo con cifras y diagnósticos de instituciones muy sólidas, la percepción que tiene la sociedad mexicana respecto a las instituciones públicas y los partidos y el asunto de la confianza no es algo que los tenga contentos, y que además lo convierte un problema de Estado a nivel nacional, por lo que es algo en lo que se debe trabajar.
Lo lamentable es que aun así, los actores políticos, autoridades electorales y todos los que buscan un cargo de elección popular se preparan como si nada, fieles creyentes de que todo lo han hecho bien, y que no tendrán mayores problemas para poder seguir adelante con los mismos privilegios y sin tomar en cuenta las cifras anteriores que les pueden ser desfavorables.
En el segundo caso los grupos contrarios, que se amparan en la falta de resultados y una creciente pobreza, se preparan para aprovechar las posibilidades y oportunidades que cada día se hacen más grandes para poder relevar en los diferentes cargos de poder a quienes realmente y de acuerdo a la percepción de la mayor parte de la ciudadanía, no ha cumplido con las expectativas que plantearon y que en su momento les apoyaron luego de haberles creído que todo sería diferente, aunque la realidad ha reflejado que ha sido peor.
Sin embargo para estos grupos que desconocen la manera en que el electorado actuará en las urnas en el 2018, busca aprovechar la confusión que se ha creado durante los últimos años y que apunta a que se debe aprovechar una vez más de la ciudadanía que no sabe qué hacer y a quién creerle, ya que sería muy aventurado apoyar a los mismos porque lo más probable es que la situación sería la misma en todos los sentidos, o estar del lado de nuevas propuestas lo que se antoja difícil dadas las circunstancias de que puede ser aún peor sí es que puede haber algo así.
Sin embargo una vez más es la población la que tiene que esperar hasta el final para saber en qué manos deja nuevamente su destino y el de las generaciones siguientes, aunque más bien se trata de que al final el país quede en manos que se encargan en estos momentos de buscar la forma no de convencerlos para que vayan a las urnas y voten por ellos sino de encontrar las formas de que por medio de trampas, engaños, las propuestas y los candidatos de siempre o fabricados con la ayuda de intereses ajenos a la política se mantengan en el poder.
Por lo anterior, nadie debe estar tan confiado en que las trampas los mantendrán en el poder o bien que hay una verdadera oportunidad de llegar al poder para hacer lo mismo que todos, porque la percepción de la forma de actuar de la población es que ya no aguanta.