La inteligencia artificial expresión dada a conocer en el verano de 1956, los postulantes del término fueron los científicos John McCarthy, Marvin Minky y Clude Shanon, asistentes en la conferencia de Darthmounth College Hannover, la Universidad privada de Dartmouth College Hanover, Nuevo Hampshire, Estados Unidos Estados Unidos. En esta ocasión la Universidad reunió una decena de científicos para revelar avances sobre las máquinas y su posibilidad de operar de manera inteligente.
El objetivo de la conferencia fue el intercambio de ideas para lograr que las computadoras efectuaran acciones de uso convencional, pasar de simples calculadoras a ser máquina con la capacidad de ejecutar acciones inteligentes. Es decir, lo que: “lo que llamamos pensamiento podía tener lugar fuera de la mente humana”. Así, surge la inteligencia artificial, “la ciencia e ingenio de hacer máquinas inteligentes, especialmente programas de cálculos inteligentes”.
Cada científico invitado al coloquio aporto sus conocimientos, con el tiempo y con la inquietud de otras mentes creadora logran construir robots que hablan, ríen cantan y trabajan. Pero lo más sorprendente es que han creado a androides que perciben sensaciones de humanos y de la vida en el entorno natural y social. Y hasta opinan. La muestra es Sophia al decir: “No he estado aquí lo suficiente, ojalá pudiera quedarme más tiempo. Sé que [México] es un gran país con gente agradable y sorprendente comida, cultura y tradiciones”.
Sophia es una androide o robot con figura de mujer de la cintura hacía arriba, el autor es David Hanson de Hong Kong, fue creado en 2015 después de tres décadas de paciente, pero constante trabajo, el inventor dice entender la intranquilidad de los seres humanos y desconfiados por el constante desarrollo de las tecnologías, en especial de la inteligencia artificial, pero, él asegura que esta persecución no parará. No se detendrá porque el ser humano es inventor, creativo, y emprendedor. El pensamiento de Hanson es plasmado en la vos y palabras del humanoide: “Creo que el espíritu humano es increíble; después de todo soy producto de la imaginación y la inspiración de alguien. Nada puede matar el espíritu humano. Espero que haya un futuro mejor y estoy ansiosa por hacerla realidad”.
Sophia fue contemplada y escuchada por más de 30, 000 interesados por las innovaciones tecnológicas, muchos de ellos con capacidades intelectivas, creativa y aptitudes destacadas, inquietud que los lleva a asistir al evento Talent Land (Tierra de Talentos). Talent Land se llevó a cabo en las instalaciones de la Expo Guadalajara del 2 al 6 de abril. Asistieron “14 países invitados, 800 competidores, 6 tierras temáticas y 1, 500 horas de contenido”. El evento fue muy provechoso porque demuestra que en México hay interés por la ciencia y tecnología. Es motivación para quienes se dedican al: “diseño, ilustración, música, cine, marketing, publicidad y todo acto creativo”.
Los grandes proyectos cuestan en tiempo para su programación y realización, el costo económico del evento Talent Land fue de 200 millones de pesos, para sufragar premios otorgados, la cantidad fue subvencionada por instituciones federales, estatales, universidades y empresas privadas interesados en la ciencia y tecnología. Instituciones interesadas en dichas innovaciones porque beneficien la humanidad y a sus empresas. Sin embargo, el mayor beneficio fue el cultivo de la inquietud de niños y jóvenes mexicanos participantes en el evento. Además, las marcas de productos de prestigio interesados de constantes innovaciones en la ciencia de la informática e ingenierías: robótica, mecatrónica, eléctrica, electrónica, mecánica, biomédica, computación y mecatrónica.
Sophia le fue otorgada de huésped distinguida en Guadalajara, Jalisco, México. En el intercambió de expresiones con quienes lograron estar cerca de ella, contesto varias preguntas sobre su actividad. “Estoy trabajando en entender emociones humanas de mejor manera y en familiarizarme con más instrucciones de conversación”. Referente al hombre su respuesta fue: “son las criaturas más creativas del planeta, pero las más y destructivas y destructivas”
Sophia dió respuestas a las interrogantes con presteza, las contesto hasta con movimientos de su cara superficial, al grado de parecer normal, y si estaba programado para vivir, su respuesta: “No estoy diseñada para vivir, estoy para ser la voz de un robot”. El diseño de este androide deja la pregunta sin contestar: ¿Cuánto modificara la vida del hombre este tipo de creaciones diseño del hombre?





















