Soy profesor universitario y una de mis actividades consiste en guiar, de vez en cuando, a los estudiantes de nuevo ingreso en un recorrido por el campus universitario. Hace unos días, mientras mostraba  las instalaciones a los novatos, el encargado de un área aparentemente se sintió “ofendido” porque uno de los jóvenes (a quien llamaré Arturo) le hizo una —muy atinada— observación sobre el funcionamiento de las instalaciones. El joven empleado se tomó muy personal la intervención de Arturo y comenzó a cuestionarle sobre varias cosas que, como estudiante de nuevo ingreso, difícilmente podría saber. Al percatarme de ello, intenté desviar la atención del trabajador para evitar que siguiera acosando al estudiante. Pude haber reconvenido al empleado universitario frente al grupo, pero decidí llevarlos afuera de esa área y platicar con ellos sobre el incidente.

Mencioné que contamos con un Defensor universitario, quien atiende quejas por violaciones a los derechos de los universitarios ocasionadas por cualquier miembro de la comunidad. Cuando Arturo escuchó que todos los estudiantes tienen un Ombudsperson (Ref1) que vela por sus derechos, noté que su postura, hasta ese momento de desánimo, súbitamente cambió, irguiendo la cabeza, entre sorprendido y entusiasmado. Sus compañeros y yo le ofrecimos nuestro apoyo si él decide interponer una queja. Finalmente, Arturo recobró el entusiasmo que uno espera de un estudiante de su edad.

Los chicos de 18 años son jóvenes, pero no son menores de edad. No podemos pretender engañarlos. En algunos promocionales de un partido político, se puede ver que una joven es cortejada por alguien cuyo rostro no aparece en pantalla y que, obviamente, no es aprobado por los padres. Para terminar, los padres prácticamente inducen a la chica a que cambie su decisión, equiparando así el voto ciudadano con un noviazgo.

Los jóvenes que votarán por primera vez este 2018 representan aproximadamente el 40% de la lista nominal (Ref2). En 2024 muchos de ellos estarán aportando a la economía de nuestro país su inteligencia y fuerza laboral. Por supuesto que debemos recordarles que tienen un compromiso con México, pero también debemos tratarlos con el respeto que merecen.

Esta columna va dedicada a Arturo y a todos los jóvenes que votarán por primera vez. Ellos tienen un poder de decisión del que aún no se han percatado. Es nuestro deber recordarles que usen ese poder con sensatez. Su voto debe ser respetado.

 

carlos.soto.cs8@gmail.com

Twitter: @Cs8Soto

 

Ref1 https://www.uaeh.edu.mx/defensor_univ/defensor.html
Ref2 https://elpais.com/internacional/2018/05/05/mexico/1525490979_926496.html