El fuego fue descubierto por el homo herectus desde hace 800. 000 a.C., con el tiempo aprendió utilizarlo para calentarse, ahuyentar depredadores, asar la carne de animales cazados y fue motivo de inspiración para trasformar otros elementos naturales a través del calor. Al cocer los alimentos fue más fácil digerirlas y el hombre aumento años de vida al comer alimentos cocidos y para ampliar su dieta con vegetales y frutas.
Además, con el fuego aprendió a utilizar algunas plantas, que, al asarlas, hervirlas, hornearlas sirvieron de medicina para curar heridas causadas por animales, mitigar otras plantas dañinas, por golpes causados y mitigar dolencias de partes del cuerpo; práctica que aún se conserva en la medicina tradicional. De la misma forma, el fuego fue empleado para transformar rocas en metales y con ello fabricar objetos punzantes que fueron las primeras armas con que se pudo defender.
Por la utilidad que dio a la humanidad como elemento de transformación, fue motivo de ser analizado por el filósofo de la antigua Grecia, Heráclito de Éfeso 544-484, al explicar fenómenos de la naturaleza expresó: “el mundo forma una unidad por si mismo y no ha sido creado por ningún dios ni por ningún hombre, sino que ha sido, es y será eternamente un fuego vivo que se entiende y se apaga con arreglo a leyes”. Desde luego, Leyes de la naturaleza.
La riqueza del idioma español permite ampliar el uso de la palabra fuego, el empleo no es solo como elemento de combustión, sino usarlo en lenguaje metafórico empleado en la literatura, con las siguientes expresiones: “ardor, entusiasmo, pasión, vehemencia, vivacidad, ímpetu”.
El fuego en su magnitud es descrito con la palabra incendio. Incendio que a su vez es caracterizada por “Fuego de grandes proporciones que arde de forma fortuita o provocada y destruye cosas que no están destinadas a quemarse”.
Con la intención de hacer referencia sobre los incendios forestales que se suscitan en México, en efecto, éstos destrozos causados en zonas boscosas es debido al descuido del hombre, pero esta dejadez no es, en forma premeditada, porque cuando los campesinos que viven en zonas húmedas, en sus terrenos crecen la hierba, la tienen que cortar para que se seque y prenderle fuego y preparar el terreno para sembrar productos elementales para la dieta del mexicano. Este proceso es conocido por “roza”. Sin embargo, los labriegos saben controlar el fuego para no afectar a otras propiedades adjuntas, tampoco se disemine el fuego a los bosques.
El descuido principal del hombre consiste en tirar colillas de cigarrillos en lugares donde hay residuos de plantas, o bien, no recoger fragmentos de envases de vidrios que al aumentar la temperatura y con la cercanía de combustible vegetal provoca incendios. Sin embargo, no hay que dudar que también es para causar estragos en propiedades ajenas y a sabiendas que la tala de árboles es prohibida. Entonces, el incendio es a propósito con tal de tener el terreno despejado.
En lo que va del mes de abril, Estado de México ocupa el primer lugar en incendios, Michoacán, segundo, Ciudad de México tercero, Tlaxcala, Puebla Chiapas, Morelos, Veracruz, Campeche. El titular de Estado de Hidalgo, el secretario del Medio Ambiente Benjamín Rico Moreno, en entrevista con el periodista Emanuel Rincón colaborador de Criterio (29 04 2019). Este diario manifestó el pasado 26 de abril que ha habido 89 incendios forestales contra las 76 del año pasado. Sin embargo, en este año las hectáreas afectadas son de 846 contra las 1097 de año pasado.
Por fortuna, ante estos incidentes de carbonizaciones se cuenta con el apoyo de la ciudadanía, fue el caso del incendio de inmediaciones de La Florida municipio de Cardonal Estado de Hidalgo, el incendio fue sofocado por “instancias estatales, municipales; federales y voluntarios”. Ante los incendios es tener presente las siguientes palabras del sabio griego Pitaco de Mitilene, 640 – 568 a. C. externó: “El hombre prudente sabe prevenir, el mal, el hombre valeroso lo soporta sin quejarse”.




















