Por: Fabiola Díaz de León

 

Antes que nada les agradezco a todos su amable lectura. He estado alejada de este medio por algún tiempo y me es muy grato regresar a mis amadas letras e ideas. Gracias por acompañarme en esta aventura de papel y aire. A Sylvia María Valls debo agradecerle su trabajo de vida y el título de esta humilde columna: Metaxu, término griego que significa literalmente “puente”.

El puente que conecta a un medio con un fin. Lo retomo de la forma en que me ha enseñado Sylvia María en su enorme quehacer por difundir el mensaje de la filosofía de Simone Weil, pensadora francesa de la primera mitad del siglo pasado, de origen judío, pero conversa al más místico cristianismo. Apodada la Marciana por su maestro Alain y La Virgen Roja por quienes la conocieron en su lucha por lograr un mundo más libre y sus tendencias a una ideología más roja políticamente hablando, asociada al principio no capitalista y sí más revolucionario, como eran las revoluciones de principios del siglo pasado que buscaban ideales de izquierda asociadas con la liberación de campesinos y obreros sometidos por sistemas opresores de producción de lo que solamente sacaban su propia esclavitud económica y de vida.

Desgraciadamente no hemos cumplido un siglo todavía de cuando la Marciana llegaba a sus ideas que hasta la fecha son liberadoras y progresistas y la situación de los oprimidos por sistemas económicos que ya no responden a derechas o izquierdas solamente, sino a los más bajos instintos económicos globales que someten más que los Zares o los Hacendados Porfirianos. Ahora todas las clases, desde las más pudientes hasta las más justas de medios económicos nacemos endeudados nada más por ser ciudadanos de un país como el nuestro.

De ahí vamos aumentando deudas, con tiendas, con tarjetas de crédito, con bancos, con usureros, con las autoridades tributarias, con las autoridades federales y municipales. Todos nacemos con una terrible necesidad económica que nos obliga a sumergirnos en una eterna búsqueda interminable por conseguir dinero. Esos papelitos de colores con dibujitos que en realidad ya ni sabemos cuánto cuestan o cuánto valen porque los mercados monetarios son flotantes y lo que vale el dólar hoy no es lo que vale el dólar mañana; ilusiones que nos someten y que damos por verdades absolutas y ante las cuales todos nos sometemos y por las cuales estamos dispuestos a perder toda razón, ética, moral, vergüenza, límite y una retahíla infinita de excusas y justificaciones para aceptar que por un pedacito de dinero somos capaces de las más grandes infamias, injusticias, sinrazones y oprobios.

Somos esclavos de la moneda y de sus espejismos económicos. Aquí es donde entra el Metaxu, en esta breve exposición de ideas espero que gracias al pensamiento weiliano podamos sanar nuestra relación entre nuestras necesidades terrenales, que no económicas, y nuestras necesidades más elevadas, sean desde necesidades simples de dignidad humana hasta las más altas necesidades espirituales, pero que en su satisfacción encontramos la saciedad del hambre física y existencial.

 

Bienvenidos al Metaxu.