Artista e investigadora reconocida en el mundo de la fotografía, María de Lourdes Corzo Valdez, originaria de Pachuca, además de su trabajo como fotógrafa, también es escultora y pintora, disciplinas que combina con su obra en la lente.
Lourdes Corzo comparte que realizó sus estudios en bachillerato hasta que contrajo nupcias, pero siempre quiso hacer alguna actividad donde pudiera expresar más sus sentimientos, “de chica tallaba barras de jabón para hacer figuritas, esculturas, pintaba, escribía un poquito, pero claro, todo sin saberlo”.
Luego del bachillerato, se había planteado la opción de estudiar Ingeniería en Sistemas, pero al nacimiento de su hija, optó por estudiar en talleres libres en lo que ahora es el Centro de las Artes, que en aquel tiempo era la Escuela de Artes donde estudió escultura, pintura y dibujo.
Poco después, comenzó a estudiar la Licenciatura en Artes en el Instituto de Artes de la UAEH en Real del Monte, donde le hicieron la invitación al propedéutico, “me hizo favor de invitarme el profesor Gabriel Téllez, que es escultor, y por eso empecé con el propedéutico.
Yo francamente pensé que no podría hacer la licenciatura, por todos mis compromisos como mamá que tenía una hija jovencita, porque era mucho tiempo, desde las 7 de la mañana, y pensé que no lo iba a poder hacer, pero me convención un maestro, porque veía que tenía muchas ganas, y culminé mi licenciatura”.
Al salir de la primer generación, poco después realizó un curso intensivo de fotografía análoga en Madrid, España, y después de ese curso regresó de nuevo a la capital española a realizar un Máster de Fotografía de Concepto, además de otros cuatro o cinco cursos en la materia en Madrid, donde también llegó a montar exposiciones fotográficas e impartir algunos talleres.
“Algo que hice en medio fue que me integré a un grupo que se llama Alquimistas Contemporáneos, en la fototeca Pedro Valtierra, en la ciudad de Zacatecas, donde hacemos investigaciones sobre los procesos fotográficos del siglo XIX y del siglo XX y los rescatamos. Buscamos la manera de conseguir o de lograr la fórmula original, y cuando ya la tenemos lograda, entonces ya podemos algunos inventos usarla en nuestra creación propia, o usamos negativos digitales, que en un inicio, cuando investigamos las fórmulas, lo hacemos de la manera en como lo hacían los creadores”.
Lourdes Corzo dijo que dan talleres sobre esos procesos, de los cuales han rescatado 11 procesos fotográficos, “tenemos nuestras anotaciones y todo y tratamos de compartirlo lo más posible, porque es algo que se está perdiendo, y nos interesa mucho que se rescate, porque es una forma de expresión muy bella, además con una permanencia que no sabemos aún si los medios digitales lo podrán tener. No sabemos qué va a pasar con ellos dentro de 300 años, sin embargo, en esto sabemos que sí se logra, sí perdura”.
Compartió que ese tipo de investigación lo ha integrado a su obra propia, “al utilizar la cianotipia, el marrón van dyke, transferenbcia al carbón, tinta Rawlins y goma bicromatada, alguna vez en mi obra personal, en lo que presento en mis exposiciones”.
Manifiesta que dentro de ese mismo trabajo, realizó un libro con un tiraje muy corto de 10 piezas, con ediciones originales, “ya que todas las hojas son trabajos originales de fotografía en cianotipia, y me aceptaron para los acervos de aquí de Cultura del estado, también en la Fototeca de Zacatecas hay uno, y hay uno que me recibieron también en la colección especial del Museo Reina Sofía en Madrid”.
“Estoy contenta por eso, porque los procesos antiguos van retomando mucha fuerza, ya que no solamente en Zacatecas estamos trabajando, sino también en muchos otros países”.
Lourdes Corzo ha llevado su obra a exposiciones en Madrid, España, a Portugal, y en algunos lugares del país, como la última que monto en el Museo de Minería de la UNAM, en la Ciudad de México, o la que tiene actualmente en El Lado Oscuro, en Pachuca.
Para la artista pachuqueña, el interés en la fotografía parte de romper la visión tradicional de verla enmarcada en un plano colgado en una pared, “tiene tantas formas de expresar, que yo la uso mucho en escultura”.
Recuerda una exposición en el Foro Efrén Rebolledo que la hizo dentro de frascos, así como en el libro, donde se puede manejar, tocar y voltear, o una jaula de madera cuyas paredes eran de fotografías y adentro tiene luz, dándole otra dimensión a la fotografía, que tiene muchas maneras de proyectarse. La exposición que tiene en Pachuca cuenta con unas piezas con conejitas de tela, que tienen como vestidos fotografía impresa en tela, “la fotografía da para mucho”. Otra obra son unos techitos, con fotografías del tamaño de etiquetas, “es otro diálogo que se puede establecer con la fotografía, cuando ya es en tercera dimensión”.
Considera que el trabajo que hace en fotografía análoga, cuyo nombre correcto es argéntico al estar hecha en plata, o también en foto heliográfica que reacciona al rayo de la luz ultravioleta, tiene muchísimas aplicaciones, pues con estas técnicas antiguas hace hibridaciones que aplica mucho en objetos, como trabajos en contenedores, frascos, cajas, jaulas, “me gusta mucho la utilización de la fotografía, pero junto con otras cosas”.
Radicada en Pachuca, hace trabajo con el colectivo de Zacatecas desde la capital hidalguense, para luego reunirse con ellos y compartir los resultados y aprendizajes que han llevado sobre los procesos que rescatan, los cuales analizan físicamente, al ver el tipo de papel que se usaba y las recetas que anotaron esos fotógrafos, químicos e investigadores, los replican para lograr esas técnicas, “son tres en Zacatecas, dos en Durango y dos en Pachuca”. De estos aprendizajes, también llega a hacer talleres en Madrid, Zacatecas, y enseña a personas en Pachuca.
La obra de Lourdes Corzo se puede apreciar en sus espacios virtuales www.lourdescorzo.com así como en www.instagram.com/lourdes.corzo/


















