Salvador Franco Cravioto
Parte 2 del conversatorio
Hans: Precisamente los positivistas como el Conde de Saint Simon, su secretario particular August Comte, Emile Durkheim y hasta John Stuart Mill quisieron hacer de las humanidades ciencias exactas. Fue un fracaso total.
Franco: ¿Entonces podríamos decir que acaso son opiniones o tesis fundamentadas con cierta metodología para ser agrupadas en cuerpos disciplinares, pero no ciencias?
Bukowsky: La Sociología, matriz de las «Ciencias Sociales», término compuesto que así existe, es una ciencia desde Emile Durkheim en el siglo XIX. El argumento es que si bien los fenómenos sociales son más dinámicos, complejos y variables que los fenómenos naturales, esto no quiere decir que no puedan ser fácticos, verificables y cuantificables.
Franco: Eso argumentan los que defienden el carácter científico de las sociales y humanidades, llamadas también ciencias de la cultura, en oposición a las llamadas ciencias de la naturaleza.
Hans: Es a eso precisamente a lo que me refiero. Crecemos con términos como «Ciencias Sociales», sin cuestionarnos si en verdad son ciencias las materias de las humanidades o simplemente disciplinas del conocimiento intersubjetivo. La ciencia tiene la capacidad de predecir lo futuro. La Política, por ejemplo, se apoya de una entre varias ciencias como lo es la estadística. Pero en sí la Política no podemos considerarla una ciencia. Si existieran las “Ciencias Sociales Aplicadas”, quizás muchos de los desastres sociales y económicos podrían ser anticipados.
Zenteno: Interesantes argumentos. El tema da para mucho. Habría que comenzar por ponernos de acuerdo en lo que es la ciencia. Podemos decir que es una serie de conocimientos y de métodos para conocer los fenómenos del universo. Aquí comienzan los problemas, porque todo el universo está en continua transformación. Podemos decir que todo conocimiento científico está basado en una manera objetiva de acercarnos a la realidad, muy distinta al sentido religioso. En la ciencia se cree en lo que puede ser explicado, en la religión no, sólo se tiene fe, y se cree por dogma. En relación a la sociedad humana, el fenómeno es aun más complejo porque las transformaciones de las sociedades y de los individuos son cambiantes, pero aún así hay maneras de establecer metodologías de estudio que expliquen los fenómenos sociales. Sociólogos e historiadores han tratado de elaborar marcos teóricos. Lo mismo lo hicieron Marx y Engels, al tomar como punto de referencia las relaciones de producción para entender el desarrollo de las sociedades y el surgimiento de las clases sociales. Ellos eran científicos sociales, pero no adivinos, y pudieron prever muchas cosas que hasta la fecha siguen sucediendo, pero el mundo cambia y las relaciones de producción se vuelven más complejas. Entonces se tiene que seguir profundizando en los mismos procesos, en la historia de cada pueblo, sobre todo cuando estas teorías plantean la necesidad de transformar el mundo y destruir las relaciones de producción injustas.





















