Jorge Esqueda
Quizá el agotamiento que ha causado la actual pandemia de coronavirus en los seres humanos nos impida ver y sobre todo, aceptar que esta afección no ha sido vencida, que se le han infligido varias derrotas, pero vencida no está.
Para quienes analizan los medios se trata de un tema interesante que habla sobre la equidad informativa: Europa y Estados Unidos ya no están en la cresta de la ola pandémica, la información ha bajado en cantidad y dramatismo para ser reemplazada por otras no menos dramáticas, en los días recientes, por una nueva crisis en Medio Oriente donde el guion de siempre fue respetado: los ataques de los grupos islamistas palestinos dejaron una docena de israelíes muertos, mientras ataque aéreos de Israel causaron 255 palestinos muertos, entre ellos 66 niños, es decir, poco más de 21 muertos palestinos por cada israelí.
Pero en materia de Covid, la pandemia subsiste, aunque informativamente se le atienda menos, lo que crea una falsa seguridad.
Ejemplos de esa situación hay varios. En Tailandia, apenas este lunes último de mayo se reportó el repunte de casos en sitios de trabajo como fábricas y mercados, con cinco mil 485 nuevos contagios, una cifra récord para ese país, además de 19 decesos para un total de mil 031. La situación obligó a posponer la apertura de parques, que estaba previsto para el martes uno de junio, pero ahora habrá que esperar 14 días más.
Los primeros análisis señalan que fue la restricción al turismo, una actividad vital para los tailandeses en una nación lamentablemente famosa por el turismo sexual que incluye el infantil, lo que permitió abatir las infecciones y mantener en control la situación, sin embargo el Año Nuevo tailandés, que se celebró el pasado abril, con sus reuniones y viajes, disparó los contagios.
India apenas sale del repunte brutal de los contagios que registró en marzo, por lo que persisten medidas como el confinamiento y cierre de actividades, lo cual se ha sumado a los efectos de la pandemia el año pasado para hacer que su economía cayera 7.3 por ciento en el año financiero 2020-2021. Lo peor no ha pasado, pues el repunte de marzo debilitó el alza de la economía de 1.6 por ciento del primer trimestre del año, así que desafortunadamente ese país, llamado “la botica del mundo”, sigue en crisis.
Malasia se sumó a esta nueva alerta con el cierre total que inició este martes uno de junio y que seguirá por las siguientes dos semanas, el cual trata de frenar la propagación de variantes más contagiosas del SARS-CoV-2, responsable de la pandemia.
Ya no es una ola generalizada, como se registraba en estas fechas el año pasado, pero el mundo parece un tablero donde varias luces de pronto se prenden en rojo y tras varios días, se apagan pero son sustituidas por otras, es decir, la emergencia brota en un país, cede pero es reemplazada por la de otra nación.
En América Latina un ejemplo es Uruguay, donde el repute de esta ola diferente comenzó hacia fines de marzo, en una curva que ya hecho olvidar que este país se había salvado de vivir la misma dramática situación que sí registraron Perú o Ecuador en 2020. Los análisis apuntan a que la gran mayoría de los afectados lo fueron por la variante P1, proveniente de Brasil, que es más letal y contagiosa que sus antecesoras.
Como uno de los responsables del repunte uruguayo se apunta a la “libertad responsable” del presidente conservador Luis Lacalle, quien apenas tomó posesión el 1 de marzo del año pasado. Con esa política de “libertad responsable” las actividades siguieron mayoritariamente y, lo que parece ha sido fatal, las fronteras se mantuvieron abiertas con Brasil.
Argentina merece una mención especial, pues su plan de vacunación avanza como lo previeron y se llegó a la inmunización del 20 por ciento de la población, pese a lo cual contagios y muertes siguieron altos, lo que llevó a una decisión fuerte para este país: renunciar a la celebración de la Copa América, un gusto que le duró menos de 10 días, ya que había recibido el torneo como emergente, pues la sede original, Colombia, tuvo que renunciar a ella ante la protesta social que ya rebasó un mes de celebrarse.
La moraleja es clara: el coronavirus no es traicionero, el ser humano es demasiado confiado. El binomio autoridades-sociedad tiene que estar en sintonía para mantener las medidas elementales de protección todavía por más tiempo, e irlas suavizando con lentitud y mientras, seguir con la vacunación. Por supuesto, siguiendo esa ruta, se puede y debe de ir a votar tanto en México como en Perú, que este domingo deben de ir a las urnas.
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