¿Qué es lo nuevo en la violencia que de nueva cuenta se ha adueñado de Israel y Palestina? Que la bestia de dos cabezas se ha adueñado de la región y es casi imposible destruirla, a menos que sus víctimas, israelíes y palestinos, tengan valor para hacerlo.
Terrorismo y genocidio conforman las cabezas de la bestia que se ha adueñado de la región.

El terrorismo se vio el pasado sábado siete de octubre, con la sorpresiva y sangrienta incursión de Hamás en la zona limítrofe de Gaza con Israel. Le han seguido acciones de Israel que bien podrían ser calificadas de genocidas por la naturaleza que han mostrado.
La dinámica de violencia entre palestinos e israelíes ha seguido esta vez las líneas generales del guion de otras ocasiones: agresiones palestinas que pueden ir desde arrojar simples piedras, hasta cohetes que afectan asentamientos israelíes, dejando saldos mortales de pocas cifras. En seguida la respuesta de Israel con ataques aéreos que destruyen casas y edificios, pero también instalaciones e infraestructura pública en una gran desproporción. La entrada en escena de algún mediador, posiblemente Egipto, logra algún acuerdo que cesa la violencia, que usualmente había dejado más víctimas mortales palestinas que israelíes.

Por ejemplo, el saldo mortal en las primeras semanas de la tercera revuelta popular palestina contra Israel, o Intifada, superaba los 200 palestinos –58 de ellos niños- y 10 israelíes, es decir, de 20 a 1.

El sorpresivo y sangriento ataque de ese sábado cuyas víctimas fueron civiles en abrumadora mayoría, fue una de esas muy raras ocasiones en que la correlación mortal no era desfavorable a los palestinos. La incursión al festival Supernova y a los kibbutz de Be’eri, Nirim, Nir Oz y Kfar Aza, dejó unos mil 300 israelíes y extranjeros muertos, una cifra prácticamente inédita.

Con el paso de los días quedó en claro que el desbalance de nuevo era desfavorable a los palestinos, con alrededor de mil 500 militantes de Hamás muertos y la misma suerte de unos mil quinientos civiles de Gaza, es decir, poco más de 2 a 1.

Pero la ofensiva israelí no se dejó esperar y es ahí donde a las acciones muy violentas, con víctimas en mayoría abrumadora civiles, de las Brigadas de Qassam, el brazo armado de Hamás, siguieron las reacciones israelíes que parecen ir configurando un genocidio, iniciando con la perentoria orden del ejército israelí de que los 1.1 millones de habitantes del norte de Gaza debían abandonar sus viviendas ante una posible incursión.

Mientras, de nuevo las incursiones aéreas contra edificios civiles e infraestructura gazatí, así como el corte de combustible para la generación de electricidad, ha llevado a la falta de agua y al desabasto prácticamente total de alimentos y medicinas.

En cifras a este martes 17, el ministerio de Salud palestino informó que su balance de 11 días de enfrentamientos es de tres mil personas muertas, con 12 mil 500 heridos, números en crecimiento conforme se remueven las ruinas de edificios de todo tipo bombardeados.

La Convención para la Prevención y la Sanción del delito de Genocidio, aprobada en 1948, estipula que el genocidio es un delito de derecho internacional, sea en guerra o en paz, y agrega que consiste en la matanza de miembros de un grupo, de lesiones graves a la integridad física o mental de miembros de ese grupo, al sometimiento intencional a condiciones de existencia que acarreen su destrucción física, total o parcial, a medidas destinadas a impedir los nacimientos y al traslado por la fuerza de niños del grupo a otro grupo. (https://www.ohchr.org/es/instruments-mechanisms/instruments/convention-prevention-and-punishment-crime-genocide).

¿Se configura o no el delito de genocidio? Expertos señalan que la clave es si existe intención. Y para grupos radicales israelíes la intención es esa. Cuando se llama que la lucha es contra animales humanos, como lo declaró un vocero militar israelí, se ve que esa caracterización de los palestinos busca su exterminio.

Sin duda solo la compenetración total en la ideología política y religiosa de Hamás puede permitir el entendimiento de que los líderes de este grupo hayan pedido a los gazatíes que permanezcan en Gaza pese a la advertencia militar israelí. Pero del lado de enfrente, las acciones militares tienen el claro resultado de la desaparición del grupo palestino, es decir, el genocidio.

En el olvido la Resolución de los dos Estados (palestino e israelí), las fronteras para ambos fijadas por Naciones Unidas, los Acuerdos de Oslo y un largo etcétera que ahora incluye el acuerdo entre Arabia Saudita e Israel como chispa de coyuntura para el conflicto.

Hoy, lo que domina es la guerra de la bestia de los cabezas, terrorismo contra genocidio.
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