Por: Bethel García Vargas
A partir del miércoles pasado, empezó el conteo regresivo para la salida para las vacaciones de Semana Santa, en la que muchas familias viajarán a la playa, otras más a lugares de origen o simplemente se quedarán en casa a descansar. Esto debido al inicio de la cuaresma.
Con ello, también inician los días en los que si eres de la religión católica no se debe comer carne los siguientes días viernes, hasta la pascua; también en esta semana arrancaron los días de carnaval.
El término «carnaval» proviene del latín «carne vale», que significa «adiós a la carne», reflejando la práctica de consumir carne en abundancia antes del periodo de ayuno cuaresmal, por eso el inicio del carnaval es antes del miércoles de ceniza.
A lo largo de los siglos, el carnaval ha evolucionado y se ha adaptado en diferentes culturas y regiones del mundo, incorporando elementos locales, tradiciones y significados específicos, por ejemplo, en Huejutla, se realizan desfiles, hay música de banda o de viento, bailes por las calles principales y por supuesto lo que le da color, los disfraces elaborados con elementos típicos de la región y con significados específicos.
Y aunque el clima de las últimas horas previas al inicio del desfile auguraba que muy probablemente se podría suspender por la lluvia que cayó en la madrugada, y pese a eso este sábado pudimos vivir el carnaval en la capital hidalguense con la asistencia de comparsas de diferentes regiones del estado y de Tlaxcala y Veracruz, con sus típicas características y música, el bailable y la forma de interactuar con los espectadores y si bien el clima estuvo frío, parece que los participantes del carnaval pactaron una tregua con Tláloc para que la lluvia parara unas horas para que pudieran salir a desfilar y bailar.
Para mi fortuna, estuve cerca del paso del carnaval para poder apreciarlo y disfrutarlo, pude notar la alegría de ser parte de este recorrido y, claro, que hacía frío y el suelo estaba mojado y aún así salieron algunos sin playera, otros descalzos, niños con disfraces, tal vez haciendo ese recorrido por primera vez y es ahí donde te das cuenta de la importancia de seguir conservando las tradiciones en todo el país, pues aunque el origen de esta festividad se remonta a celebraciones paganas de la antigua Roma y Grecia, del otro lado del mundo, cada parte del orbe ha tomado lo más significativo de estas celebraciones.
Hoy en día, el carnaval se celebra en numerosos países, cada cual con su propio estilo y características distintivas, pero aún conservando ese espíritu de alegría, color y libertad que lo caracterizó desde un principio. Pienso que este tipo de celebraciones no sólo son una oportunidad para divertirse y salir de la rutina de la vida diaria, sino también, como mencioné, arriba es una oportunidad para promover las tradiciones culturales de nuestro estado, esto demuestra y hace visible el folclore e identidad de nuestra región.
Sigamos apoyando a todos aquellos que se involucran para mantener vivas los ritos y costumbres locales. Hasta la próxima.
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