Un total de mil 500 árboles se han derrumbado en el Parque Nacional del Chico debido a que forman parte del 25 por ciento de hectáreas que se han visto afectadas por la plaga del gusano descotezador, pequeños escarabajos que se volvieron más agresivos debido al cambio climático, afirmó Erika Ortigoza, vocera oficial del Proyecto de Contingencia Fitosanitaria de dicho parque.
Las principales áreas afectadas son El Cedral, Capula y Jaramillo, por lo que emprendieron las primeras acciones en el Bosque Turístico, de acuerdo a Luis Alberto Moreno, titular de la Promotoría de Desarrollo Forestal de la Conafor en Hidalgo, aunque en la entidad también Singuilucan ya tiene dicho problema
El presupuesto para atender la contingencia es de 15 millones de pesos para 18 mil metros cúbicos, conformado por tres fondos: 10.5 millones de pesos (69%) de la Comisión Nacional Forestal (Conafor), tres millones (23%) por parte de gobierno y 1.3 millones de pesos (8.5%) por parte de Mineral del Chico y a la fecha se ha ejecutado solo el recurso estatal.
Con la finalidad de contener la plaga y lograr que este sano el bosque de Oyamel se han realizado acciones concretas como el derribo, el troceo, descortezado, la sierra, y el astillado con apoyo de drones que registran la georefencia de cada uno de los árboles, grosor, perímetro y si hay ejemplares muertos y desvitalizados; posteriormente vendrá la reforestación.
A la par se realizan las investigaciones con apoyo de las Universidades Autónoma del estado Hidalgo (UAEH) y Nacional Autónoma de México (UNAM)
La investigadora Juana Josefa González, de la UAEH, precisó que son tres insectos descortezadores los que están en el Bosque Nacional el Chico: scolytus sp, pityophthorus sp y pseudohylesus sp.
Los insectos, que miden de 2 a 4 milímetros, están en fase endémica habitando árboles que se encuentran enfermos de la raíz, viejos y débiles, pero pasaron a la fase epidémica tras la sequía que se vivió el año pasado y que provocó que los oyameles, los cuales requieren del clima frío para vivir, se debilitarán.
“Ocasionó el aumento de árboles débiles, es decir, una mayor disponibilidad de alimento para los insectos y entre más alimento, la cantidad de insectos aumenta y en fase epidémica son más agresivos”.
Hay tres acciones que pueden realizarse: la prevención, buscar que el bosque se mantenga joven o aplicar vacunas. De igual forma se están analizando la defensa de los árboles, en zonas afectadas y en zonas que no lo están, explicó Marisa López, jefa del área académica de Biología de la UAEH.
Ante el cuestionamiento de porque no actuaron antes si sabían de esta problemática desde el 2023 , Mónica Mixtega, titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, comentó que el problema se agravó por la sequía del año pasado, y también porque se esperó la notificación correspondiente de la Conafor para poder proceder.
Puntualizó que cuando se dan este tipo de casos, las personas a cargo del lugar tienen que actuar, y como gobierno estatal tiene cierta responsabilidad en dicha área protegida, por ello están interviniendo.