Kaoru, una talentosa cosplayer que radica desde hace 30 años en Hidalgo (se disfraza de personajes de anime y de ficción), y cosmaker, (elabora sus propios trajes), ha logrado llevar sus creaciones al extranjero.
La joven, que tomó su nombre del personaje de Ruroni Kenshin, se interesó en el anime desde muy pequeña a través de las series de Heidi, Remmy y Dragón Ball. Tras darse cuenta de que existían las convenciones, asistió por primera ocasión a la Expo TNT en 2004.
“Allí pude ver a gente que iba disfrazada, que se tomaban fotos, que encontraban más amigos y me llamó mucho la atención, para el siguiente año, en 2005 dije ‘necesito hacer mi propio traje’ y busqué un uniforme escolar: teñí una falda, le puse un cuello a una blusa y así inicié con algo muy improvisado”.
Gracias a la práctica, pasó de realizar trajes muy caseros a más elaborados. Sus amigos fueron los primeros en pedirle piezas y gracias a las fotografías que subía a redes sociales, le llegaron clientes de todo el país, Estados Unidos y hasta Singapur.
“Uno de los trajes más famosos que hice fue el de Asami, de la Leyenda de Korra; le gustó a muchas personas y tuve bastante exposición a nivel internacional”.
Los trajes que confeccionan van de los 500 a los 8 mil pesos. Una de las ventajas es que los elabora a la medida; “a veces los patrones de los trajes de ciertos personajes no son iguales a la ropa normal que nosotros usamos”.
Además, dijo, ella trabaja con la goma eva foami para hacer armaduras y que varias partes de la ropa se sostenga e incluso ha llegado a pintar a mano.
Al año recibe alrededor de 50 o 60 pedidos y aunque antes tenía mayor demanda cuando se acercaban las convenciones, ahora la buscan todo el año.
Comentó que un traje coreano ha sido su obra más laboriosa pues incluso llevaba dragones, los cuales pintó a mano.
Como cosplayer ha portado 300 trajes de su autoría y el personaje del que más le gusta vestirse es de la mujer maravilla.
Señaló que en la entidad hay buenos cosmakers, que incluso han estudiado diseño de modas. Ella estudió matemáticas aplicadas y actuación con enfoque en doblaje pero la vida la llevó por la confección de prendas para que las personas den vida a los personajes.
Señaló que algunos trajes se encuentran en páginas chinas en bajo costo pero la calidad es muy diferente y las tallas también “tallas muy grandes no se manejan y nosotros sí podemos hacerlo”.