Con palmas en la mano, túnicas y huaraches como vestimenta y guiados por un burrito, el equipo del Viacrucis de Las Lajas escenificó la entrada a Jerusalén, dando inicio a las actividades de Semana Santa.
Entre gritos de ¡Salud y gloria al hijo de Dios! ¡Bendito es el que viene en el nombre del señor! y ¡Hosanna, en lo más alto del cielo!, el personaje de Jesús, recorrió las calles de Pachuca, desde la mina del Lobo hasta el parque Hidalgo.
En el Barrio de Las Lajas, adornado por cadenas de papel de color blanco y morado, Jesús dedicó unas palabras a María, a sus discípulos, la gente de pueblo y la ciudadanía que los siguió todo el trayecto; la alza de palmas, los gritos a coro y la aventada de confeti se vivieron por la Surtidora y Madero.
Decenas de transeúntes y comerciantes se detuvieron para ver el primer cuadro bíblico; algunos fotografiaron el momento, otros se sumaron al recorrido que era un llamado para acudir a misa.
Por ratos, el burrito hizo que el andar de la procesión fuera lenta o ágil; la mesa directiva, reconocida por su vestimenta roja y gris, entregó palmas y puñados de confeti.
En el quiosco del Parque Hidalgo inició la celebración religiosa, el padre Marciano pasó por las filas de discípulos y realizó la bendición de las palmas; a la corona de espinas que sostenía Jesús también le cayó agua bendita.
Los integrantes del Viacrucis de Cubitos entraron en escena, anunciaron su llegada con cánticos y cohetes y se sumaron al cuadro bíblico.
El padre encabezó de nuevo la procesión hacia la iglesia de San Francisco, donde continuó la misa de Domingo de Ramos; la entrada tribunal cerró cuando Jesús bajó del burrito y a pie llegó hasta el convento.



















