“Nos están tratando como criminales. Están violando los derechos de las personas incluso de quienes cuentan con documentos y de nuestros hijos solo por sus facciones”, afirmó Areli Pérez, migrante radicada en Florida y originaria de Maguey Blanco, Ixmiquilpan.
La activista hidalguense comentó que la comunidad hispana vive momentos de incertidumbre y temor, primero ante la pérdida de trabajo y segundo por la persecución de los agentes del Servicio de Control de Inmigración (ICE por sus siglas en inglés); “en este momento nadie piensa en las remesas”.
Las políticas contra la comunidad migrante no solo se endurecieron con la llegada del Donald Trump a la presidencia sino del gobernador Ron Desantis, a quien calificó de “súper racista”
“La gente está llena de frustración y tristeza, pero aún así somos guerreros, somos resilientes, eso es algo que ellos no saben; que podrán tratar de apagarnos, por así decirlo, pero siempre buscamos la manera de subsistir”.
Areli, fundadora del “Enlace migrante y multicultural hidalguense en Florida”, continúa dando batalla y buscando la forma de ayudar a los paisanos, desde vincularlos con abogados hasta ayudarles con víveres y utensilios, especialmente a quienes llegaron al país extranjero sin nada o en el transcurso lo perdieron todo.
El caso más reciente que está apoyando y la ha marcado es sobre un joven originario de San Luis Potosí que fue asaltado y herido de bala, el proyectil zigzagueó y se alojó dentro del cuerpo, causando daños en varios órganos, incluido el intestino
Desde hace cinco meses espera un trasplante de “vísceras”. “No ha recibido alimento ni agua porque no puede digerir nada, no tiene intestino y es un reto muy grande. No hemos logrado la ayuda que él necesita, trasladarlo a un hospital de Miami donde lo puedan operar”. El caso se complicó más cuando perdió su visa y pasó a ser “indocumentado”.
Los apoyos, señaló, han incrementado los últimos meses pero todo envuelto en un aire de discreción; son pocos casos de deportados de los que tiene conocimiento debido a que la familia “se cierra” y evita hablar al respecto.
En el primer trimestre del año se deportaron a 829 hidalguenses de los cuales 763 son hombres y el resto mujeres, del total hay 38 menores de edad, 30 niños y ocho niñas. En el primer semestre del 2024, se alcanzaron las 2 mil 563 repatriaciones hidalguenses
En Florida los migrantes hidalguenses se dedican principalmente a la hotelería y construcción. Durante algún tiempo a través de su compañía de transporte llevaba trabajadores en la noches para que hicieran limpieza en Disney.
“Lo sabe Disney y los empresarios, saben que nuestra gente es la que saca el trabajo y la construcción, pero ahorita están solicitando licencias para trabajar”, algo que los pone aprietos.
En las recientes protestas dijo han participado los hijos de migrantes que ya tienen documentos; alzando la voz por sus abuelos y padres que migraron en búsqueda de algo mejor.
Areli cruzó al otro lado a los 19 años. Al ser la hija mayor debía ayudar a sus padres y buscaba juntar dinero para regresar a estudiar.
Con el paso del tiempo y tras trabajar en una escuela decidió dar voz a los migrantes y promover la cultura a fin de que sus hijos y los infantes no olvidaran sus raíces. “Ellos me dicen que no son de aquí ni de allá”.
Jocelyn Hernández, hija de Areli, comentó que se siente segura viviendo en una comunidad hispana, pues la mayoría de la gente blanca las mira por su tono de piel.
Desde la casa de su abuela, ubicada en Maguey Blanco afirmó que estudiará en Estados Unidos y después le gustaría vivir en la comunidad hidalguense;”aquí hay paz”



















