Por: Maximiliano Gracia Hernández

El orden mundial está cambiando. Hoy la realidad no es la misma de hace 10 años. Si bien, México tiene un déficit comercial con China, también es cierta la necesidad de cambiar la estrategia de exportación hacia ese país.

La economía de China es un verdadero monstruo, mil 400 millones de personas, más de 10 millones de kilómetros cuadrados y, durante varias décadas un crecimiento de más del 10 por ciento del Producto Interno Bruto. Una economía que busca la erradicación de la pobreza y que día a día trabaja contra ese flagelo.

China tiene, sin duda, un excelente sector público con instituciones y empresas del estado con características de eficiencia y eficacia. Una economía liberal acompañada con planeación del estado, formula perfecta para alcanzar cifras de crecimiento económico sin comparación en el mundo y en el tiempo.

China logró alcanzar a Estados Unidos, es la principal economía desde el 2016, y además hoy su población tiene gran capacidad de poder adquisitivo. Considerar un dato, China tiene cuatro veces más población que la de Estados Unidos.

México se ha especializado en manufacturas, maquila productos electrónicos exportados hacia los Estados Unidos. Un dato importante, en años pasados del total importado por México, el 75 por ciento se compraba en USA, hoy únicamente el 46 por ciento de las importaciones mexicanas se reciben de los Estados Unidos. Es un dato importante del avance de México en esa materia.

México tiene un 20 por ciento de su comercio total con China, si bien no es tan profundo como lo es con Estados Unidos, si es fundamental, no sólo por el comercio, sino también por las inversiones. De China importamos autopartes, electrónica, resinas, etc., importaciones de productos para uso diario y, en el caso de las autopartes, son importadas por empresas como General Motors y Ford.

China representa el segundo socio comercial de México desde el año 2003, importan minerales, harina de pescado y en general productos con bajo valor agregado. México por su parte importa de China manufacturas, por ende, hay un desequilibrio comercial a favor de los chinos.

El gobierno mexicano debe tener claridad de que lo que quiere con China, en temas de innovación, turismo, inversiones. No debemos tenerle miedo a los Estados Unidos y por ello, debemos fortalecer nuestras relaciones con el país de las cinco estrellas.

México debe tener prioridades y, por ende, frente a las amenazas de Trump, analizar otros mercados internacionales como nuevas estrategias de exportación.

China logró su cambio estructural a través de políticas públicas eficientes, se vinculó con empresas privadas, las cuales con el uso de nuevas tecnologías se instalaron en ese gran país, y a partir de ello exportaron productos bajo las firmas de grandes empresas trasnacionales.

México debe aprender de China, de su historia, de su trayectoria. En 1927 inició la guerra interna, en 1949 los comunistas toman el poder en medio de un país devastado por la guerra interna y la guerra con Japón, un país con hambre, a partir de ahí las estrategias cambian y, en 1978 nace la china poderosa, se ponen en marcha reformas económicas: privatización de la economía; fomento de la competitividad y, la apertura a las inversiones. Los resultados son palpables, se crearon zonas económicas especiales, disminuyó la pobreza; cambió la mentalidad de los chinos; las reservas internacionales crecieron, aumentó la renta per cápita.

Actualmente la estrategia del gobierno está basada en elevar el nivel de vida, acabar con la corrupción y fortalecer la nación. Hoy China crece con el aumento de la demanda interna; se pasa de empresas que producen con poco valor agregado, a empresas con alto valor agregado; las estrategias de las nuevas rutas de la seda es una política de ultramar fundamental.

Debemos como nación voltear a ver a ese gran país, el norte nos cierra las puertas, nos amenaza, nos impone. Si bien México es dependiente de los Estados Unidos en materia comercial, de remesas e inversiones, también es cierta la posibilidad de sacudirse ese peso y voltear a ver a otras naciones. Ahí está Asia, ahí está América Latina. La tarea es nuestra.

* Maximiliano Gracia Hernández
Profesor investigador de El Colegio del Estado de Hidalgo*
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