El 26 de enero se conmemora el “Día Mundial de la Educación Ambiental”, la cual es fundamental para la sustentabilidad. La sustentabilidad se ha convertido en uno de los ejes fundamentales para enfrentar los desafíos ambientales y sociales de nuestra actualidad. El deterioro de los ecosistemas, el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la desigualdad social exigen modelos de desarrollo que aseguren el bienestar de las generaciones presentes, pero sin comprometer el bienestar de las generaciones futuras. En este sentido, el papel de las mujeres ha sido esencial, aunque muchas veces invisibilizado, puesto que las mujeres han contribuido de manera decisiva a la sustentabilidad desde muchos ámbitos como: la gestión de los recursos materiales, el cuidado de los mismos, la transmisión de los conocimientos y tradiciones, la innovación científica y la toma de decisiones comunitarias y políticas.

Uno de los aportes más importantes de las mujeres a la sustentabilidad se encuentra en su relación directa con los recursos naturales, especialmente las mujeres que viven en contextos rurales e indígenas; debido a su rol de género como mujer en la sociedad, en muchas regiones del mundo ellas son las responsables del manejo cotidiano del agua, los alimentos la energía doméstica y la agricultura de subsistencia. Estos conocimientos empíricos que han obtenido por su cercanía con los ecosistemas, les ha permitido contribuir aun sin darse cuenta en la protección de la biodiversidad local, estos conocimientos los van heredando de generación en generación, para aprovechar eficientemente los recursos. En este sentido la sustentabilidad no se limita al cuidado del medio ambiente, sino que también abarca dimensión social, en la que las mujeres contribuyen al bienestar colectivo, ya que no solo contribuyen en la producción de alimentos, sino que también en su selección preparación y distribución de los hogares teniendo una visión integral para otorgar salud y nutrición a los integrantes de su familia.

Otro aspecto clave del aporte femenino a la sustentabilidad es la llamada economía del cuidado, que se refiere a las tareas de cuidado que culturalmente se les han designado a las mujeres como es la crianza, la atención a personas mayores, enfermas o con discapacidad y las labores cotidianas del hogar; estas labores son fundamentales para funcionamiento de la sociedad, aunque no sean reconocidas y mucho menos remuneradas; sin embargo estas tareas promueven valores en la sociedad como la solidaridad, la responsabilidad y la interdependencia, principios esenciales para un modelo sustentable. Reconocer estas tareas y redistribuirlas equitativamente es indispensable para avanzar hacia una sociedad más justa y sostenible.
Aun con todo lo que nos falta por alcanzar, las mujeres han logrado incursionar en el ámbito científico y tecnológico así como en los puestos de tomas de decisiones , hoy en día se ven más mujeres participando en investigaciones, liderando proyectos relacionados con energías renovables, manejo de agua, conservación de ecosistemas, biotecnología ambiental y salud pública; esto contribuye a tener no solo una diversidad de enfoques y soluciones, sino que también cuestionar modelos de desarrollo basados exclusivamente en la explotación intensiva de los recursos. En la toma de decisiones es otro elemento fundamental para la sustentabilidad, diversos estudios han demostrado que cuando las mujeres ocupan cargos de liderazgo en comunidades, organizaciones y gobiernos, se tiende a priorizar la protección ambiental, la educación, la salud y el bienestar social. La perspectiva de género permite identificar problemáticas específicas y diseñar políticas más inclusivas y equitativas. Sin embargo, aún persisten barreras estructurales que limitan el acceso de las mujeres a espacios de poder, lo que representa un desafío pendiente para el desarrollo sostenible.

A pesar de sus múltiples aportes, las mujeres casi siempre son las más afectadas por los problemas ambientales, la escasez del agua, la degradación del suelo, los desastres naturales y el cambio climático incrementan las cargas de trabajo y las desigualdades de género, lamentablemente el mundo no está pensado con igualdad.

Solo a través de una visión integral que reconozca la interdependencia entre género, sociedad y medio ambiente, será posible construir un mundo más justo, resiliente y sostenible.

Mtra. Ofelia Bonilla Gamboa
Titular de la UIIMH

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