Eran amigos y al dejar de compartir el lugar de trabajo, armaron un grupo de whatsapp: “Los de siempre”.
Agustina y Julián, su novio, eran parte del grupo. Él un joven divertido que compartía momentos en los que con su sana amistad, demostraba su bonomía como persona; la pareja, según contaban, estaba en preparativos previos a la boda.
En la vida, siempre surgen los peros y ésta vez también los hubo.
De un día para otro el grupo de WhatsAapp entró en caos. El timbre había sonado en la casa de cada uno. El correo en moto les había entregado, en mano, la tarjeta de invitación para el casamiento de Agustina.
— ¿Alguién más vio que la tarjeta dice: Agustina y Esteban?- escribió Fede.
— Debe ser un error de imprenta- respondió al toque Lucía- pobre el de la gráfica, cuando Agus se entere o quizá se ría…¿Quién carajo es Esteban?¿Y Julián?
Pero Agustina, la que siempre se había considerado la amiga aburrida, no se estaba riendo. Contemplaba el último sobre que le quedaba y por la tristeza o el arrepentimiento, lagrimeaba. Mientras tanto, Julián, el hombre que, durante meses, había ido a cada asado, que había consolado a Fede tras su divorcio, el que había asistido a cada cena, el que sabía escuchar y siempre tenía el chiste justo, no existá; bueno, existía, pero era un actor desocupado desde que había llegado del exterior del país y que ella había contratado, cobraba, en ese momento, su último cheque en un café de Palermo.
— Gracias por todo, Juli- le había dicho -fuiste el mejor.
El teléfono de Agustina, sonó. Era Lucía, atendió, pero un nudo en la garganta le impidió hablar con claridad.
—Agus, decime que es una broma- la voz sonaba herida- Julián estuvo en casa el domingo, nos ayudó a armar la cuna del bebé. ¿Quién es Esteban?
—Perdón, Lu, Julián fue una mentira.- y se largó a llorar.
— ¿Una mentira? ¡Estuvo con nosotros, meses y lo queremos! ¿Qué te pasó?
— Esteban es mi novio desde hace mucho y me voy a casar con él, pero es tan distinto a ustedes. Tenía miedo de que se burlaran, de que no lo aceptaran. No quiero ser la pareja perfecta. Por eso al conocer a Julián, le propuse el negocio: ser un filtro y aceptó porque estaba sin trabajo.
La vos de Lucía no era la misma. Se notaba fría y distante.
— El tipo que nos presentaste, que nos dio consejos de vida y al que le abrimos las puertas de nuestras casas, era un extraño y pago. No lo puedo creer.
Agustina se acercó al ventanal que daba a la calle. Vio a Esteban bajar del auto y acomodar los anteojos con gesto mecánico como todo lo que hacía; preveía todo, calculaba, medía, no era de llevar a cabo cosas sin haberlas preparado antes hasta en los mínimos detalles. Amaba su previsibilidad, la seguridad que le daba saber que él nunca le mentiría y cómo la cuidaba en silencio, su honestidad. Le demostraba su cariño a cada instante. También sabía que era un asesino de la diversión.
Esteban entró y la vio sollozar.
— Lu, después la seguimos. – y cortó.
— Agus, ¿por qué llorás?
— Es que me da miedo que no te quieran.
— El afecto de los demás es algo que yo no puedo controlar, Agustina. Lo que importa es: el nosotros.
Pasaron los días y algunos antes del casamiento, Agustina fue invitada por Lu a otro grupo de WhatsApp. Confundida, entró. La lista de integrantes incluía a Fede, Lucía y a otro número que no tenía agendado, pero que por la foto de perfil reconoció a Julián, el actor.
— ¡Che, Juli! El domingo hacemos asado en lo de Fede ¿Traés la guitarra?-escribió Lucía.
— Obvio- respondió Julián- Extrañaba a este grupo. ¿Agus ya sabe que me adoptaron como un amigo real?
Agustina sintió que se ahogaba. Sus amigos o los que creeía que lo eran, habían olvidado al novio falso y además, lo habían integrado al grupo nuevo a espaldas de ella. Julián ya no era un empleado.
— Agustina- Esteban había llegado sin que ella se diera cuenta- hace un rato tuve una alegría enorme- el hombre hablaba a sus espaldas.
— ¡Qué bueno!
— Si, se había ido a trabajar afuera cuando nosotros comenzamos a salir. Pasá Julián que te presento a mi novia.





















