Por: Dr. Jesús David Quiroz Jiménez

Profesor Investigador SNI CONAHCyT Nivel 1

El clima de México es variable espacialmente; de esta forma, mientras los estados del noroeste sufren condiciones generalmente áridas, el centro y otras regiones pueden experimentar lluvias intensas. Si bien el clima de un lugar o región nos brinda una perspectiva del promedio de condiciones ambientales que podemos encontrar, no está exento de eventos extraordinarios; por ejemplo, los días en extremo calurosos o lluviosos, tienen repercusiones en nuestro modo de vida y percepción del entorno. Es por ello que, periodos muy áridos seguidos de otros medianamente húmedos u otros extremos, cambian nuestra visión del futuro.

Es comprensible que con las condiciones meteorológicas de 2025 (y lo que va de 2026), con más lluvias y temperaturas menos extremas en el centro de México, se puedan minimizar las condiciones opuestas. Sin embargo, hay que recordar que estas ocurrieron después de años en extremo calurosos y sequías difíciles de gestionar. Así, 2023 y 2024 serán recordados como intervalos donde las temperaturas superaron todos los registros históricos en gran parte del país, el 90 % del territorio nacional presentaba sequías severas, hubo colapsos en la red eléctrica por sobrecarga en búsqueda de refrigeración y figurativamente, nos derretíamos. ¿Algo positivo?, esos años fuimos realmente conscientes de la importancia de las lluvias y la acción climática. Y algo curioso es que a nivel nacional-internacional, desde hace varios años las temperaturas se han ido superando año con año sin falta y estamos por sobrepasar (antes de 2030) esa meta de calentamiento de 2 °C que se pretendía a finales del siglo en el acuerdo de París de 2015.

Con lo expuesto quiero expresar que en el contexto de “solo veo lo inmediato” es difícil comunicar/explicar la variabilidad y el cambio climático; quiero poner un ejemplo. Recientemente se hizo viral una noticia sobre un probable “Super Niño” en la segunda mitad del año que podría traer más ciclones tropicales y condiciones hidrometeorológicas extremas a buena parte del país. El término correcto es “Niño muy fuerte”, pero más allá de la precisión de las proyecciones, llama la atención el impacto mediático de notas como esta, que sin embargo, ponen el foco en temas preponderantes. Es difícil comunicar cuando no hay interés, entonces se tiene que gritar para que se voltee a ver lo que nos toca experimentar; aunque, después vienen las consecuencias con aquellos quieren sacar provecho.

Apenas en días pasados y con pretexto de muy altas temperaturas, la SEP anunció vacaciones adelantadas completamente impensadas y cuestionables. Si, ha hecho calor, pero no se pueden predecir las condiciones de tiempo más allá de quince días y esto se haría con muy baja precisión. Además, la época de lluvias esta iniciando, lo que baja las temperaturas en buena parte del país. Lo que quiero enfatizar es que las condiciones hidrometeorológicas se están usando como pretexto y justificación nunca vistas, la información climática se está utilizando con alevosía y se deja de lado lo verdaderamente importante, por ejemplo, la adaptación. Las olas cálidas, las lluvias fuertes y otros fenómenos siempre se han presentado y cada vez serán mas severas en el contexto de cambio climático. Aún con toda la información existente, pero con ocurrencias, no existe ninguna garantía de medidas de adaptación reales y exitosas. No para todos.

 

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