«Confiamos en que su nombre esté escrito en el libro de la vida», manifestó el arzobispo de Puebla, Víctor Sánchez Espinosa, durante la misa exequial de Rosendo Huesca y Pacheco.

Acompañado por el cardenal Norberto Rivera, arzobispo primado de México, describió al séptimo arzobispo de Puebla como un hombre visionario y que supo sobreponerse a las dificultades del sacerdocio.

«Nunca, nunca tuvo dudas de su vocación y de su decisión de que este era su camino, ni siquiera en los tiempos más difíciles», expresó durante la misa de cuerpo que se realizó este lunes en el Seminario Palafoxiano.

Ante decenas de seminaristas y feligreses, el actual arzobispo de Puebla celebró los 85 años de vida de Huesca y Pacheco, pues dijo hizo muchas aportaciones a la iglesia católica.

«Formó a muchas generaciones y tuvo un largo ministerio donde se sobrepuso a las dificultades y lo hizo con la providencia de Dios», citó.

Sánchez Espinosa destacó tres principios que guiaron el ministerio del arzobispo emérito: amor a sus raíces, sensibilidad y capacidad de abrirse al futuro «sin temor y con esperanza».

«Su compromiso era con Dios y con la iglesia, pero también con los hombres. Él se reunirá con Dios tras un largo camino como apóstol y donde profesó su fe de muchas formas», ahondó.

Al término de la misa, el cortejo fúnebre hizo un recorrido por las instalaciones del Seminario Palafoxiano, para después continuar con la cremación del cuerpo cuyas cenizas serán depositadas en la cripta de los obispos de la Catedral de Puebla.

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