Don Saúl Rivera Sosa lleva cerca de dos décadas de su vida dedicados a la siembra de árboles navideños, oficio al que no ve como un mero negocio, sino como la oportunidad para que las nuevas generaciones aprendan del cultivo alternativo de las tierras de labranza, la ecología y el cuidado del medio ambiente a través de su reforestación.

El productor destacó que las plantaciones, si se saben administrar, dejan ganancias pero también ayudan a estabilizar el suelo, protegen las reservas de agua, generan oxígeno y son hábitat para animales de la región de Chignahuapan.

«Un negocio no tiene que depredar a la naturaleza, pues si se sabe administrar puede dar frutos a las personas que trabajan en el bosque«, es una idea fiel en la que cree el silvicultor encargado del ejido Tlamajac, donde fueron sembrados 15 mil árboles de Navidad en una extensión de 4 hectáreas.

Explicó que el proceso para ver crecer un pino tarda entre 6 y 7 años. El trabajo comienza con la recolección de semillas que son extraídas de las copas de árboles maduros -a una altura de 30 metros-, las cuales luego se ponen a secar y se siembran en camas de germinación.

Esta parte del proceso toma unos dos meses, hasta que el árbol, recién nacido, cuenta con la suficiente madurez para sobrevivir en el vivero donde pasará el siguiente año. Luego es trasplantado al ejido, donde Don Saúl y su equipo deben regar y podar casa pino dos o tres veces por año hasta que alcancen la altura deseada, obtenga la forma cónica y queden bien peinados.

Señaló que la supervivencia de los árboles navideños es de 80% en el periodo de germinación y de 90% al ser plantados en el bosque.

Para esta Navidad, en el ejido de Don Saúl se vislumbra vender unos 500 árboles a familias que acuden a cortarlos. Y en su lugar son trasplantados nuevos.

 

Los árboles son de todos

«Yo nací en el bosque y los árboles no son míos, son de todos«, expresó Pedro Ramírez Bonilla, encargado del predio El Pinto, situado en el ejido de Llano Grande.

El silvicultor resaltó el esfuerzo y la dedicación que ponen los productores locales a las plantaciones para que se den árboles de calidad y compitan con los que entran al país provenientes de Canadá y Estados Unidos.

«La gente a veces se impresiona con los nombres como Douglas y Roble, pero no son mejores árboles que los que se siembran aquí; en general falta mucha conciencia para valorar los productos de la región», recriminó.

Aunado a ello, acusó que los productores poblanos se enfrentan a la falta de asesoría técnica, la aparición de plagas, sequías y la carencia de una campaña de promoción que los ayude a elevar la comercialización.

«Los investigadores o no saben, o no sueltan, y al año se pierde el 26% de lo que se produce por plagas, hongos y sequías«, ahondó al comentar que si la época de lluvias no es buena, los productores gastan hasta 500 pesos por día para contratar pipas de agua.

 

Puebla producirá 300 mil árboles

Para la Navidad 2017, Puebla ofrecerá 300 mil árboles navideños en las plantaciones comerciales del estado, confirmó José Miguel Luna Mota, representante de la Conafor en Chignahuapan.

El funcionario dio a conocer que Puebla ocupa el tercer lugar a nivel nacional por su producción y la región de Chignahuapan aportan el 60% del total de árboles de Navidad.

Indicó que los ejemplares sembrados en suelo poblano son: pino, cedro, oyamel y tinabete, con lo cual la entidad igualará por primera vez la cifra de importación.

Mencionó que cuando la temporada termina se reciclan para producir abono orgánico o sustrato para producir más árboles. En al aspecto económico, al ser cultivo permanente, activa la economía en zonas rurales con la generación de empleo con mano de obra calificada.

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