Los visten como Juan Diego, el indígena a quien se le apareció la Virgen de Guadalupe en el Cerro del Tepeyac, en 1531. La vestimenta es de manta con imágenes de la “Morenita”, y también del indígena chichimeca.
Portan sombrero y calzan huaraches. Sobre la espalda cargan un caja llena de animalitos de plástico y otros materiales que simboliza un establo, ya que Juan Diego era un pastor.
Otras, van vestidas con atuendos que simulan a la Virgen, y que destaca la túnica llena de estrellas como si fuera el manto que cubre a la imagen religiosa.
Ellos son los niños y niñas que acudieron al santuario de la Virgen de Guadalupe, conocida como «La Villita», ubicada en Puebla, como parte de la tradición que sigue vigente.
Para vestir a los menores, las familias llegan a desembolsar hasta más de 200 pesos, todo con la firme intención de dar gracias a la Morenita.

Que no se pierda la bonita costumbre
Doña Blanca Medina, lleva a su nieto en brazos con un traje de manta; el infante en el rostro tiene plasmado el bigote característico de Juan Diego.
La señora sostiene que se deben de seguir las tradiciones para que en un futuro las nuevas generaciones las continúen haciendo y no se pierdan, “porque seguir las tradiciones son muy hermosas”.
“Aparte de que la Santísima Virgen nos cuida mucho”, precisó al acudir al templo ubicado sobre Avenida Reforma y 11 sur, en la ciudad de Puebla.
A decir de Blanca, a su nieto le gusta que los vistan así; lleva ya cuatro años -cada 12 de diciembre- que le ponen la vestimenta de Juan Diego.
“Aunque está pequeño, el niño cuando llega al altar frente a la Virgen, bien que se persigna”, describió.
Dijo que este tipo de tradiciones y cultura dejan en la sociedad la satisfacción de que un futuro, los niños seguirán haciendo esto, seguir a la santísima Virgen.

No importa la edad
Un claro ejemplo de ello, es Kevin Santos Juárez, quien a sus nueve años de edad, decidió vestirse de manta simulando al indio indígena.
“Se siente bien, porque hace mucho ya no venía, entonces les dije a mis papás que quería venir aunque sea por última vez”, explica.
Sostiene que tiene fe en que la Guadalupana lo cuide mucho. Ya que cada vez que la visita siente mucho amor.
Oriundo de San Miguel Xoxtla, el niño reitera que es bonito seguir con este tipo de costumbres, las cuales ojalá no se pierdan.
La mamá de Kevin, Isabel Juárez Hernández, agrega que es una tradición que se ha inculcado desde hace años en la fe católica.
“Cada año venimos, pero traemos a mi hijo vestido con ropa normal, aunque en este año nos dijo que quería vestirse de Juan Diego, porque ya está grande y aunque sea la última vez. Es algo que le nace a él”, precisó.

Por la salud
A la iglesia también llegó Mateo, lo llevó su papá Guillermo Castelán, cargando en brazos, con la característica vestimenta de Juan Diego, quien afirma que es una tradición de años, desde la época desde los abuelos.
“Es un gusto, un año más, que mi hijo esté a gusto, esté sano, y por eso lo traigo ante la Virgen de Guadalupe”, delinea.
De esta forma, la veneración a la virgen morena causa, también, una derrama económica en la venta de vestimenta tradicional de “Juan Diego”, pues ya sea por agradecimiento o por promesa, padres visten a sus niños con este traje y a las niñas con enaguas y rebosos.























