Si Agua de Puebla se niega a cumplir con los requerimientos estipulados en el contrato para la operación de este servicio, el gobierno estatal valorará la posibilidad de revocarlo a pesar del costo económico y sin temor a iniciar una lucha legal contra la empresa, advirtió el gobernador electo Luis Miguel Barbosa Huerta.
Aunque aclaró que si la empresa garantiza el agua como un derecho y no como negocio, el Estado podría llegar a un acuerdo para que continúe con la concesión en la zona metropolitana.
“Tenemos que coincidir para que el agua sea un derecho y no un negocio. Si coincidimos, las cosas caminarán bien. Pero solo si coincidimos en ese concepto y en el desarrollo de ese concepto, las cosas caminarán bien. No le tenemos miedo a un litigio», apuntó en entrevista luego de inaugurar un encuentro de líderes de izquierda en la ciudad de Puebla.
El morenista relató que este viernes se reunió por primera vez con directivos de Agua de Puebla y que percibió que disposición para dialogar y poder llegar a un acuerdo que permita mejorar las condiciones de este servicio.
De no ser así, aseguró que su administración estará lista para iniciar el pleito legal, pero pidió tiempo para estudiar las condiciones jurídicas y económicas del contrato, el cual fue autorizado en 2014 por el Congreso local a propuesta del entonces gobernador Rafael Moreno Valle Rosas.
En días recientes se difundió ante la opinión pública el convenio de concesión, donde se establece que la empresa calculó obtener ingresos por 173 mil 240 millones hasta 2043; a cambio, se comprometió a otorgar el servicio del agua, drenaje, saneamiento, recargas y medidores, entre otras acciones.
Frente a ello, Barbosa indicó que su gobierno no asumirá el tema como “bandera política” sino como un derecho para la gente.


























