Es una pena que hoy aquellos “grandes periodistas”, quienes siempre se ufanaron de su relación con el poder, de sus amigos funcionarios, de sus contactos y de sus lazos con el gobierno pasado hayan olvidado toda la mierda que tiraron con tal de quedar bien y, a pesar de ello, lo sigan haciendo.

Y es que hacen de todo con tal de congratularse y seguir “quedando bien”.

Con tal de seguir ganando, según ellos,

Su objetivo no es otro que seguir gozando de esa amistad, lazo, complicidad, relación y vinculo para, seguramente, seguir logrando buenos dividendos.

Utilizan el disfraz de la verdad y creen que todo lo pueden, que a cualquiera pueden engañar.

Son aquellos que se llenan la boca y hoy acusan corrupción, trampa, ilegalidad, fraude, robo y toda clase de chanchullos realizados, a pesar de haber participado, de alguna forma, en aquel festival de calabaza.

Hay muchos casos en Puebla, y son bien conocidos.

Si podríamos hasta numerarlos y narrarlos.

Los mismos personajes que se decían hermanos, amigos y compadres de la clase política morenovallista, de la galista y hasta de la pachequista.

Que rápido olvidaron a sus supuestos amigos.

No entiendo como no pueden diferenciar la dignidad de la patanería.

El trabajo de la extorsión.

Tal vez porque es la ley con que se rigen.

Y es que, si no pueden diferenciar entre blanco y negro, entre la decencia y la deshonestidad, cómo podrían diferenciar dos hombres y dos nombres completamente distintos.

Es el caso de Armando Prida Huerta, dueño y presidente del Periódico Síntesis, así como de Grupo Magnograf, entre otras tantas empresas y organizaciones internacionales, y, sí, el de Armando Prida Noriega, empresario independiente e hijo del primero.

¿Es tan difícil entender la diferencia?

Está claro que no cuando se es un sicario del medio.

Porque aquellos que se dedican a la extorsión y a la zalamería siempre lo van a hacer, es su estirpe, su estilo de vida.

Ni porque se operen, ni se cambien, ni se vayan de viaje lo dejarán de ser.

El que nace para chingar a los demás siempre lo hace.

Regularmente refleja sus odios y sus traumas escupiendo al cielo.

Porque los que se dedican a la extorsión viven de eso, y de la traición.

Afortunadamente, todos conocemos en el medio informativo quién es quién.

Quién trabaja con decencia y quién se la pasa jodiendo a los demás, robando con un lapicero, o disque administrando la reputación de los funcionarios.

Si alguien hoy pretende vincular, o tratar de relacionar a Prida Huerta con Prida Noriega se equivoca, y sería bueno que vaya pensando cómo defenderse legalmente.

En Puebla hoy se viven tiempos distintos, sí, pero la ley es fría y clara.

Hace mucho tiempo que Armando Prida Huerta y Armando Prida Noriega se separaron para seguir caminos distintos, y muy distantes.

La vida es así de caprichosa, no siempre se comparte.

Y lo mismo sucede con las empresas de Armando Prida, el propietario del periódico Síntesis, quien vive otros tiempos, muy distintos al pasado, pero igual de prósperos y fructíferos.

Mientras él triunfa como siempre, las ratas pueden seguir carcomiendo los desechos que los mantienen.

Pueden seguir dando vueltas y seguir olfateando y ofreciendo sus premisas a su nuevo Dios para que no los desaparezca, tras su perjurio.

Insisto, al fin y al cabo, a eso se dedican.

Las pruebas y las evidencias allí están, todos las conocen.

Y lo mismo sucede con el nuevo sicariato.

Ese que va de bar en bar, de dependencia en dependencia, de romance en romance y de extorsión en extorsión presumiendo que tiene fuero por su amistad con el poder, por ser dizque el hijo no reconocido.

¿No sería mejor ponerse a trabajar?

¿Por qué les gustará vivir de rodillas?

Pero que asquerosidad es esto, dijera el clásico.

Tantas cosas que se podrían volver a contar, y tantas nuevas historias que se podrían revelar del sicariato.

Vamos a esperar.

Ya veremos si se atreven a seguir difamando.

poncharelazo@yahoo.com.mx

En twitter: @poncharelazo

Facebook: Alfonso González

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