El pasado 25 de marzo Estefanía Rodríguez Cruz, joven de 21 años de edad, fue hallada muerta en Xicotepec. Más de 30 puñaladas, rastros de cloro y un mar de sangre sorprendió a un menor de edad, quien, aunque no se sabe a ciencia cierta qué hacía allí, descubrió esta cruel escena.
A pesar de no haberse aclarado enteramente los detalles de este lamentable suceso, se menciona que el infante alertó a su abuela, quien notificó a las autoridades y vecinos de la zona. Por lo anterior, el menor, cruelmente despojado de su inocencia, recibirá la atención psicológica correspondiente.
Abona a la tristeza, al coraje por lo sucedido, la llamada de atención que la joven había realizado días antes, donde relató que fue víctima de acoso por parte de un hombre (cuya identificación es aún desconocida), pues fue fotografiada, publicada en redes sociales y descrita de manera ofensiva y vulgar, esto según el ignorado testimonio, oportunidad que posiblemente hubiera evitado esta desgracia.
Se menciona también que la joven vivía sola, pues su madre habría sido una de las más de trescientas mil vidas que ha cobrado la pandemia de COVID 19 en México. Conocidos de Estefanía comentan que el inmueble en la que fue hallada era también su sitio de trabajo, presuntamente un almacén de poliestirenos.
Xicotepec, municipio a 3 horas de la capital estatal, se une al luto de Rodríguez Cruz. Amigos y conocidos asistirán hoy, viernes 28, al sepelio de la que era considerada entre sus vecinos como una mujer trabajadora, cordial y muy amable.
Conmociona del caso el desinterés ante la primera declaración de violencia, la brutalidad con la que fue despojada de la vida y el inmenso listado al que se integra el nombre de esta joven, feminicidios que impactan a la sociedad y ponen en duda la estrategia de seguridad y justicia de esta triste y cruel realidad.


























