Ni el calor sofocante ni las largas horas de espera fueron obstáculo: Londres vibró este sábado con el arranque del West End Live 2025, el festival gratuito que, por dos días, convierte a Trafalgar Square en el corazón del teatro musical mundial. En su vigésimo aniversario, el evento no solo reafirmó la potencia escénica de la capital británica, sino también su capacidad de convocar a miles de apasionados que viven y respiran teatro.
El evento —que arrancó en 2005 como una modesta exhibición de un solo día— se ha transformado en una celebración multitudinaria con más de 60 producciones en escena. La apertura estuvo a cargo del elenco de Hércules, el nuevo musical basado en el clásico de Disney, seguido por espectáculos como Moulin Rouge, Hadestown, Wicked, Tina y muchos más.
Zegler, la reina del escenario
Pero fue Rachel Zegler, la joven estrella estadounidense de West Side Story y Blancanieves, quien acaparó todos los reflectores. Su interpretación de “Don’t Cry for Me, Argentina” desde Evita dejó sin aliento a Trafalgar Square. La ovación fue inmediata. Zegler, que debuta en el West End londinense con una temporada de apenas doce semanas en el Teatro Palladium, ofreció una de las actuaciones más memorables del día, consolidando su estatus como nueva figura de la escena global.
Polémica incluida: su icónica interpretación desde el balcón del teatro —visible para los peatones, pero proyectada en el interior— ha generado discusión, pero también ha reafirmado el poder simbólico del teatro fuera de las butacas.
Un fenómeno cultural imparable
Con 17,1 millones de espectadores en 2024, el West End igualó su récord histórico y superó en 11 % los niveles prepandemia. Londres se consolida como la ciudad con mayor audiencia teatral del mundo, por encima incluso del mítico Broadway neoyorquino (12,2 millones de asistentes el año pasado).
Para aficionados como Kellie Driver, quien lleva quince años asistiendo al West End Live, el evento es más que una tradición: es una brújula cultural. “Venimos, disfrutamos los espectáculos y decidimos a cuáles queremos ir luego al teatro”, dice mientras sostiene un abanico para combatir el calor.
Arte bajo el sol
Desde Chandelier de Sia hasta Firework de Katy Perry, las canciones resonaron entre sombrillas y aplausos. Las presentaciones se sucedieron con apenas unos minutos de diferencia, demostrando la eficiencia de una maquinaria artística que convierte cada intervención en una postal viva del talento británico e internacional.
El espectáculo continúa este domingo. Y mientras Londres mantiene el telón abierto, el mundo vuelve a mirar al West End no solo como una zona de teatros, sino como el centro palpitante de la cultura escénica global.




























