La actividad en el Congreso de Puebla se ha intensificado con una agenda que busca tocar la raíz de las necesidades ciudadanas. En una serie de propuestas que conectan la justicia social con el orgullo cultural, las legisladoras poblanas buscan desde proteger el patrimonio natural hasta asegurar que las responsabilidades familiares no caduquen con el tiempo.
Por un lado, la diputada Elisa Limón presentó un plan de reforestación con especies nativas para municipios golpeados por la sequía, como Ajalpan y Vicente Guerrero, vinculando la ecología con la educación al proponer que la BUAP reconozca las lenguas originarias como acreditación de idioma.
En sintonía, Esther Martínez anunció una jornada de actividades del 18 al 21 de febrero para conmemorar el Día Internacional de la Lengua Materna, buscando que el respeto a las raíces indígenas sea una política permanente y no solo una efeméride.
En el ámbito de la justicia familiar, Leonela Jazmín Martínez impulsó una reforma clave al Código Civil para que la pensión alimenticia sea imprescriptible y retroactiva. Esto significa que los padres no podrán evadir su responsabilidad alegando el paso del tiempo, incluso si los hijos ya son mayores de edad.
Finalmente, para fortalecer la economía regional, se celebró la declaratoria de San Gabriel Chilac como la «Capital del Ajo», un título que busca atraer turismo y programas de apoyo para sus artesanos y productores.



























