Lo que debía ser la noche de gala para iniciar las festividades en la «Perla de la Mixteca» terminó en un escándalo nacional. La coronación de la Reina de la Feria de Acatlán 2026 fue interrumpida abruptamente cuando una mujer subió al templete, le arrebató la corona a la joven triunfadora y lanzó el ramo de flores al piso, evidenciando la fractura social que rodea al certamen de este año.

El incidente fue la chispa que detonó un descontento que ya se cocinaba en redes sociales desde el anuncio de las finalistas. Grupos de ciudadanos y asistentes al evento cuestionaron la legitimidad del concurso, asegurando que el resultado estaba «arreglado» para favorecer a una candidata con supuestos vínculos familiares directos con trabajadores del Ayuntamiento local.

De acuerdo con las versiones de los inconformes, la joven coronada tendría parentesco con personal del Registro Civil de Acatlán. Esta situación desató una ola de acusaciones por influyentismo y una presunta intervención de las autoridades municipales para inclinar la balanza en la decisión final del jurado, dejando de lado el desempeño de las demás participantes.

La polémica ha escalado hasta la figura de la presidenta municipal, Guadalupe Lucero Bárcenas, a quien diversos sectores señalan como responsable de no garantizar un proceso transparente. Hasta el momento, el comité organizador de la feria no ha emitido una postura oficial sobre la agresión en el escenario ni sobre las pruebas que exigen los ciudadanos para limpiar la imagen del certamen que hoy mantiene a Acatlán bajo los reflectores del conflicto.

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