La existencia de una habitación no reportada dentro de un colegio particular en la junta auxiliar Ignacio Romero Vargas fue documentada por padres de familia y autoridades educativas, quienes señalaron que presuntamente era utilizado para llevar a alumnos de preescolar como medida de castigo.

El área fue localizada junto a un salón de música y cuenta con conexión hacia una vivienda. En el sitio se encontró una cama y accesos a otras zonas del inmueble, como baños y una alberca. La revisión se realizó con personal de la Secretaría de Educación Pública (SEP), luego de que familias reportaran cambios de conducta en sus hijos y referencias a una “puerta” dentro del plantel.

De acuerdo con los testimonios, algunos menores habrían sido ingresados a ese lugar, donde presuntamente recibían golpes en distintas partes del cuerpo y, en ciertos casos, se les cubría la vista con antifaces. También señalaron que el espacio tendría comunicación con áreas utilizadas por personas ajenas a la institución.

Los padres indicaron que, en un inicio, la dirección del plantel se negó a permitir el acceso para revisar las instalaciones. Posteriormente, con la presencia de supervisores, se constató que el espacio no coincidía con los planos presentados, en los que dichas áreas eran reportadas como bodegas sin acceso.

Ante estos hechos, los tutores informaron que presentarán una denuncia ante la Fiscalía General del Estado (FGE) por posibles agresiones, mientras que solicitaron a la autoridad educativa la intervención en lo relacionado con las condiciones del inmueble.

Asimismo, pidieron la suspensión de actividades presenciales en el colegio mientras se desarrollan las investigaciones y expresaron preocupación por posibles modificaciones recientes en el lugar, tras detectar el ingreso de personas y retiro de objetos durante la noche

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