La política de alianzas de la coalición oficialista en Puebla enfrenta su primer filtro ético de cara a los próximos procesos electorales. La presidenta del Comité Ejecutivo Estatal de Morena, Olga Romero Garci-Crespo, advirtió que el partido no respaldará de manera automática postulaciones que incurran en nepotismo, abriendo un compás de espera sobre si acompañarán o no las propuestas que presenten sus aliados del Partido del Trabajo y el Partido Verde.
El pronunciamiento de la directiva morenista surge tras los cuestionamientos públicos en torno al Distrito 5 federal con cabecera en San Martín Texmelucan, una demarcación donde se perfila la postulación de Karen Sánchez, hermana de la actual senadora y líder petista Liz Sánchez García. Al respecto, Romero Garci-Crespo matizó que, si bien son respetuosos de la vida interna y los procesos de selección de cada fuerza política, Morena se reserva el derecho de evaluar rigurosamente a qué perfiles decide abanderar en las boletas.
Los liderazgos locales recordaron que esta postura no es un criterio aislado, sino un mandato de la dirigencia nacional, evocando el precedente de San Luis Potosí, donde el partido guinda retiró el apoyo a la candidatura de Ruth González, cónyuge del gobernador de aquella entidad.
Los integrantes del comité poblano subrayaron que otorgar candidaturas a familiares directos contradice los estatutos fundacionales del movimiento, por lo que el rechazo al influyentismo operará como una regla inquebrantable en las mesas de negociación.
Pese a fijar este límite en la construcción de los bloques electorales, la cúpula de Morena descartó una ruptura anticipada con el PT. La viabilidad de las coaliciones distritales se mantendrá sujeta al reparto de cuotas y a la aplicación de las encuestas internas, aunque los aspirantes con parentescos consanguíneos en el poder deberán superar primero el filtro de validación de la Comisión Nacional de Elecciones para evitar fracturas en el territorio.

























